Estimated read time: 6-7 minutes
This archived news story is available only for your personal, non-commercial use. Information in the story may be outdated or superseded by additional information. Reading or replaying the story in its archived form does not constitute a republication of the story.
Hay un pequeño porcentaje de niños que crecen con sus abuelos. Pero para la mayor los abuelos son una importante fuente de atención y abrazos adicionales, así como un apoyo positivo. Los especialistas consideran que son un importante recurso para los niños, ya que contribuyen con dinero y tiempo, entre otras cosas, para complementar a los padres, que suelen estar ocupados con las tareas cotidianas.
Tanto niños como abuelos lo describen como “comer primero el postre”. Como son los padres quienes tienen la responsabilidad primaria de criar a los hijos, guiar su desarrollo moral y velar para que obtengan las bases que necesitan, los abuelos pueden dejar eso a los padres y tener la libertad de disfrutar a los pequeños, y de que éstos, a su vez, los disfruten a ellos.
De acuerdo a Vern L Bengtson, profesor del Instituto sobre Envejecimiento Edward C. Roybal de la Universidad delSur deCalifornia, los abuelos tienen una tarea muy clara: “Afirmar, lo cual se diferencia de amar. Hacen sentir a los nietos especiales, buenos, importantes. Estan disponibles. Van a sus eventos o, si no viven cerca o no pueden asistir, llaman por teléfono, envian un email o se contactáctan vía Facebook.” Por último: “Adoptan una actitud distendida. No sermonean ni presionan; se mantienen en un segundo plano y permitin que sean ellos los que fijen el ritmo.”
Cuando le preguntamos a varios niños qué obtenían de la relación con sus abuelos, las respuestas fueron historias de amor incondicional, gran diversión, atención y sabios consejos.
Relacionarse a través de hobbies
A Dave Capson y a su nieto Dayton, de quince años, les gusta trabajar juntos con maquinaria. Hoy es una vieja sierra mecánica que perteneció al padre de Dave, que ya murió. El plástico está roto en la unión con el metal, y Capson le enseña a su nieto cómo repararlo.
Dayton pasó a ver a sus abuelos en la zona de Millcreek de Salt Lake camino a la Escuela Secundaria Skyline, donde cursa su segundo año. Inclinados, sus cabezas casi se tocan mientras estudian el aparato.
“A Dayt siempre le gustó la mecánica. Hace una pregunta tras otra”, dijo Capton hacienda referencia a su nieto, que planea ser ingeniero y al que le gustan las matemáticas y las ciencias, además de tocar el saxofón alto.
En unos minutos, Rosalie Capson, la abuela del adolescente, le ofrece leche y galletas antes de que parta rumbo a su trabajo como custodio de una escuela ubicada a unas millas de distancia.
Taylor Thomas, de doce años, vive a varios estados de distancia de los Capson, pero se siente unida a sus abuelos por motivos similares. Le gusta atravesar la frontera de Idaho desde su casa, ubicada en Adrian, Oregón, para ir a pescar con su abuelo, “Papá” Mike Dondero. Por lo general se sientan en la orilla y conversan mientras esperan que pique algún pez, algo que en ocasiones tarda.
Taylor cursa séptimo grado, y otro de sus grandes placeres es hacer jardinería con su abuela, Kathy Thomas.
Taylor tiene ocho abuelos, todos en Idaho, entre ellos varios medios abuelos, pero los Dondero viven cerca, de modo que los ve más a menudo. Cada abuelo le enseña sus habilidades, tales como fabricar cosas o cocinar. Otra ventaja es que todos la escuchan, dijo.
“Los amo a todos”, dijo Taylor.”Me gusta salir de compras con ellos. Me dan consejos. Siempre me apoyan y me aman. La verdad es que los abuelos son lo mejor.”
Tiempo de enseñar
Eso es exactamente lo que piensa Carter Bullock, de once años, que cursa sexto grado en Salt Lake. Sus abuelos no sólo lo aman, sino que contribuyen a su desarrollo como individuo.
Su familia, que comprende tres hermanos, visita a su abuela Nancy McCormick, “Nana”, todos los domingos y comparte con ella la cena y conversación. Con frecuencia también sus primos están presentes, y montan una obra para interpretar después de la cena. McCormick lleva a algunos de sus nietos de vacaciones a California todos los años.
“Mi madre es una persona más que brinda amor incondicional y seguridad a mi hijo”, declaró Anna Bullock, la madre de Carter. “Cuando yo tenía tres años, creó ‘Nana School’: él y otros dos niños iban a su casa una vez a la semana y aprendían sobre cosas como las abejas. Recorrían el jardín con una lupa, jugaban, cantaban, preparaban galletas y leían.”
El abuelo materno de Carter, John McCormick, siempre lo lleva a almorzar en su cumpleaños. Carter aprendió a tocar el piano con los padres de su padre, Doris y Kent Bullock. También les gusta cocina y hacer regalos. Con cada abuelo hace cosas diferentes, y todas le gustan, dijo.
Treyton Net, de diez años, cursa quinto grado en Los Ángeles. Se siente el entusiasmo en su voz cuando habla del papel de los abuelos: “Son un par adicional de padres, y además nos malcrían.”
Su abuelo, Doug Harding –en realidad un abuelastro al que adora- “sabe cosas interesantes sobre todo.” Le ha enseñado al niño a manejar sus herramientas de carpintería. Él y Treyton trabajan juntos en proyectos en madera como crear y completar un escritorio.
Harding y su esposa, Donna Chin, a quien Treyton llama “Por Por”, (abuela en chino) viven en Salt Lake City. Ella es una de las compañeras de paseo favoritas del niño. Ambos cocinan, van al parque, trabajan y bromean en el jardín. Siempre se divierten.
Aprendió a amar los camotes caramelizados porque solía prepararlos con la madre de su padre, Terra Ned, de Riverside, California. Cuenta que va a la feria con ella y sus primos, y que ahora también a ellos les gusta cocinar juntos.
Echa de menos al padre de su madre, James Kirk, su adorado “Gramps”. “Nos gustaba volar barriletes. Con frecuencia jugábamos con globos, o íbamos al parque y luego comíamos helados antes de cenar.”
El mundo y más
No se imagina la vida sin abuelos, dijo Treyton muy serio.
Los demás niños manifestaron sentimientos similares respecto de sus abuelos.
“Mis abuelos lo son todo para mí”, dijo Dayton Capson. “Siempre están a mi lado. Vamos a acampar y me enseñan cosas. Son un ejemplo para mí, y les pido consejo todo el tiempo.”
Los Capson tienen treinta y dos nietos y mucha experiencia en el papel. Cuando se le pregunta a la abuela Rosalie Capson qué quieren los niños de los abuelos, describe relaciones que son tan individuales como los propios niños. Dayton se siente feliz con el solo hecho de estar presente. A veces Rosalie enseña a sus nietas a preparar pan francés, y todos los nietos juegan con ella.
“Nos brindan alegría, abrazos y besos”, dice. “No tenemos que disciplinarlos. Si tienen preguntas, las contestamos. Cuando tuvimos a nuestros hijos estábamos demasiado ocupados con cosas cotidianas como las comidas, el lavado de la ropa y la disciplina. No teníamos tanto tiempo para divertirnos como tenemos ahora con nuestros nietos.”
Como no todos los nietos viven cerca, también les proporcionan una excelente excusa para viajar, dijo. Cecilia Beltramo is a Uruguayan translator, journalist and borzoi breeder living and working in Buenos Aires, Argentina, for several years now for both local and international media. You can contact her via email at: ceciliabeltramosalaverria@gmail.c








