Estimated read time: 11-12 minutes
This archived news story is available only for your personal, non-commercial use. Information in the story may be outdated or superseded by additional information. Reading or replaying the story in its archived form does not constitute a republication of the story.
Jordan Ott fue el tercero de los seis hijos de su madre, nacidos en el curso de cuatro matrimonios. A la edad de 8 había tenido dos padrastros; sus hermanos y hermanas tuvieron más o menos el mismo número, basado en el orden en el que nacieron. Cada niño tuvo también un número distinto de hermanos, dependiendo de si sus papás tenían otros hijos. Ott tenía una hermana de padre y madre, cuatro medios hermanos y en algún momento tuvo tres hermanastros “que yo supiera”, dijo. Su propio padre vivía lejos la mayor parte del tiempo.
Su historia no es inusual en la actualidad. Más de la mitad de los bebés de madres de menos de 30, nacieron fuera del matrimonio. La taza de divorcio entre los que si se casan excede el 40 por ciento, de acuerdo al reporte del 2012 del Estado de Nuestra Unión (2012 State of Our Unions).
Estas estadísticas se representan con frecuencia en la forma de un padre ausente – o la llegada y alejamiento de una serie de figuras paternas que se involucran en relaciones amorosas con la madre del pequeño. (Las madres aún conservan por lo regular, la custodia en caso de rompimiento o divorcio.) Veinte cuatro millones de niños americanos – uno de cada tres- están creciendo en hogares sin su padre biológico, según informes del censo el 2011. Los niños en hogares de padre ausente, anota, son cuatro veces más probables que sean pobres.

Como Ott, quien ahora tiene 25 años, niños pueden crecer con muchas figuras paternas pero ningún padre real. O ellos pueden ser como Arvie Burgos, de 17, en un hogar sustituto en Utah, que creció en una zona virtualmente libre de hombres.
Ott indicó que aprendió a no poner atención a sus padrastros, aun alguno que tuviera por años. “Si yo hacía algo mal y necesitaba disciplina, se inmiscuía, de otra forma no teníamos mucho que hacer juntos.”
Mientras tanto, el único modelo de rol masculino significativo que Burgos tuvo, fue un hombre joven que veía unas horas cada mes, cortesía del programa Hermano Mayor, Big Brother. Su padre nunca formó parte de su vida, y su madre era una drogadicta. Pudo contar con su abuela, pero ella murió cuando Ott tenía 15, más o menos el tiempo en que su mentor de Big Brothers se mudó a otra ciudad.
El factor papá
“Creo que hay conceso en que los factores familiares y culturales están causando que las vidas de las familias de los niños sean más inestables que en el pasado,” comentó Andrew J. Cherlin, autor de “el matrimonio carrusel” (The Marriage-Go-Round) y director del Centro de Población Hopkins en la Universidad Johns Hopkins. Expertos debaten si los recientes cambios culturales o cambios económicos, son los que en su mayoría socavan la estabilidad de la familia, pero Cherlin dijo , “La mayoría de los expertos creen que ambos tienen que ver.”
La mayoría de los niños aguantan turbulencias familiares y terminan bien, explicó Cherlin, quien acuñó el término “la malteada familiar” para describir lo que sucede con las familias donde las parejas se dividen, con frecuencia el papá sale de la casa, mientras un nuevo hombre entra. Un estudio en el diario de Matrimonio y Familia indica que los niños en tales hogares experimentan un promedio de 5 .5 transiciones paternales. Esto es duro para los niños que están acostumbrados a tener su propio padre al alcance.
“El Papá también ayuda con el control de los impulsos y los recuerdos, e incrementa la habilidad del niño para responder de manera efectiva a situaciones nuevas o ambiguas, para niños o niñas,” dijo Warren Farell, autor de “La Reunión de Padre e hijo” (Father and Child Reunion) Los niños que están cerca de sus padres tienden a tener más logros académicos, mientras los niños con padres ausentes tienen más probabilidades de abandonar la escuela. Los padres son el factor más grande en la prevención del abuso de drogas, Farell dijo.
Burgos comentó, que uno de los retos más grandes de crecer sin una figura paterna ha sido el control de los impulsos y el manejo de la ira. "El joven no tuvo una guía que le enseñara formas efectivas de manejar la frustración – y ha tenido mucha experiencia de eso en su corta vida".

El tiempo que un padre pasa con sus hijos pronostica en particular, que tan empático será un niño, de acuerdo a la comisión de expertos que escribieron una propuesta pidiendo al presidente Obama crear un Consejo de la Casa Blanca para Muchachos y Hombres (White House Council on Boys and Men). El grupo, el cual Farell ayuda o formar, recopiló investigaciones que mostraban que los niños con padres viviendo en casa estaban más avanzados en desarrollo social y personal. Los niños que carecían de contacto con sus padres es más probable que sean tratados por problemas emocionales y de conducta. Las niñas con padres ausentes o indiferentes son más propensas a la hiperactividad. Si los padres están cerca las chicas tienen menos probabilidades de quedar embarazadas en la adolescencia, que aquellas que no tenían esa cercanía.
Ya en 1993, estudios mostraban que los papás también influenciaban el que sus hijos llegaran a convertirse en padres jóvenes. Un estudio de la Universidad Temple encontró que ningún chico nacido de madres adolescente llegó a ser un padre adolescente si tenía una relación cercana con su padre biológico, comparado con el 15 por ciento de aquellos que no tenían esa cercanía.
“Nada de esto implica que los hombres sean mejores como padres que las mujeres como madres,” Farell y la comisión enfatizaron. Los niños necesitan a ambos.
Pero el lugar del padre no siempre está seguro. El reporte de la comisión expuso, “Estados Unidos ha hecho un mejor trabajo al integrar a las mujeres a la fuerza laboral, que al integrar a los hombres dentro de la familia. – en especial en las vidas de los hijos en familias divididas. Hemos considerado a los hombres más como una billetera que como papás.” El resultado es “mamás sintiéndose despojadas de recursos y los papás despojados de propósitos, a la vez que los niños sienten que les falta todo los beneficios que un padre puede aportar.”
Uno tras otro
Pocos han estudiado las relaciones entre los niños y las figuras paternas secuenciales, dijo Paula Fomby, una científica asociada a las investigaciones de la Universidad de Michigan. Indicó que en la investigación se sugiere que de manera hipotética, alguien que no está relacionado biológicamente con un niño, es menos probable que se involucre con él por varias razones, incluyendo que el rol de paternidad no es muy claro. Algunas veces, la figura paterna compite o disminuye a causa de las obligaciones como padre con los hijos con otras mujeres.
Por lo regular, entre más transiciones el niño sufra, peor será el resultado final, dijo Cherlin.

En el caso de Ott, no todos sus hermanos, que crecieron junto a él, experimentaron las transiciones familiares de la misma forma. Algunos de los más pequeños medios hermanos vivieron con sus padres biológicos mientras él lidiaba con un padrastro. Era desigual y complicada la forma como los padrastros lo trataban a él y sus medios hermanos, a cada uno de una forma distinta. Él veía como las familias no divididas de sus amigos disfrutan igualdad, algo que él desea para sus propios hijos. “Hay mucha evidencia de que los niños en casa de un padre soltero tienen peores resultados tanto en lo académico como en lo económico que los niños de familias de una pareja de padres, “escribió la maestra Elaine C. Kamarck y Jonathan Cowan el presidente de “Third Way” en la introducción de “hijos descarriados” (Wayward Sons), un reporte producido por “Washington think tank Third Way”. “Hay una gran inequidad tanto en los recursos financieros como en el tiempo y atención paternos entre uno y dos padres de familia.”
El reporte también indica que los "padres ausentes tienen un particular impacto psicosocial y desarrollo académico de los muchachos".
Philip A. Cowan de la universidad de California- Berkeley y su esposa Carolyn Pape Cowan, estudian las parejas de padres. Su investigación muestra que la relación de una pareja es vital para sus hijos, aun si ellos no continúan juntos- Si se divorciaron, separaron o nunca se casaron.
“Las relaciones entre dos padres biológicos determina la mayor parte de la forma en que los padres se involucran y eso establece en gran parte como van a ser los hijos,” comentó.
El Departamento de Servicios Humanos y Salud de los Estados Unidos (U.S. Departamento of Health and Human Services) reporta que si los padres se llevan bien, sus hijos tienden a ser más saludables físicamente y emocionalmente. Las mamás que sienten que los padres de sus hijos las apoyan, son mejores madres a través de toda las etapas del desarrollo de los hijos, “más responsable, cariñosa y seguras con sus pequeños; más controladas al enfrentarse a niños pequeños traviesos; y más confiables para los adolescentes que buscan consejo y apoyo emocional.”
El padre de Ott vivía muy lejos para estar disponible físicamente y emocionalmente. Burgos, “conocía” a su padre a través una sola carta y una llamada telefónica. Ninguno de ellos obtenía los beneficios, que según los estudios se atribuyen a un padre interactivo y comprometido.
Washington presta atención
El gobierno federal está empezando a reconocer lo importante que es la figura paterna para los niños, después de años de enfocarse casi en exclusiva a las madres. El gobierno creó programas para promover el matrimonio para las familias en riesgo, ahora incluye dinero para la responsabilidad del padre, también, Cowan explicó. Las administraciones de Obama, Bush y Clinton todos financiaron iniciativas para matrimonios sanos. Cowan llamó a los intentos de incluir a los padres, “Islas de esperanza,” pero aceptó que están “luchando contra décadas de prejuicios.”
"Las posibilidades siguen estancadas en contra de los padres, en muchos gobiernos y agencias sin fines de lucro diseñadas para asistir a las familias," dijo, "Con frecuencia, los nombres de los papás no están incluidos en los expedientes, aun cuando los padres estén casados."
"Tan sólo mejorando el mercado laboral para los jóvenes adultos, en especial los hombres, haríamos maravillas para estabilizar a las familias – de manera particular aquellas que apenas empiezan", Cherlin señaló. Los expertos se sorprenden por la caída en las tasas de divorcio entre los universitarios, que pueden conseguir un mejor trabajo. Indicó que los jóvenes necesitan más oportunidades de entrenamiento y conocimiento laboral, sobre todo si no fueron a la universidad. Creando políticas tributarias seguras, no se desalienta el matrimonio, y otorgando créditos con intereses para ingresos bajos para adultos jóvenes sin hijos, en desventaja, también se alentaría la formación de relaciones estables, agregó.
Las relaciones estables son algo que ambos, Ott y Burgos desean, cada uno puede imaginarse algo así. Pero ambos admiten sentirse de alguna manera inseguros acerca de cómo hacerlo realidad.
Burgos dijo que él tuvo maestros y padres sustitutos que le agradaban, pero en los que no confiaba, después de que su “hermano mayor se mudó. “En realidad nunca tuve conversaciones profundas con alguien, emocionalmente hablando,“ admite.
Ott se casó hace poco tiempo y espera tener hijos y una familia estable. Lastimado más de una vez por las decisiones que los adultos hacían cuando él era joven, aún recuerda el pasado. Es un camino que no tiene intenciones de atravesar de nuevo.
“Nunca he tenido una familia,“ Ott indicó. “Se lo que no voy a hacer." Traducido por Myrna del Carmen Flores es maestra de inglés y madre de dos jóvenes. Puedes contactarla en llamas_m4rk@hotmail.com







