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Los problemas actuales de Grecia y Puerto Rico se fueron gestando durante años. No se debe a una sola política o un único acuerdo económico. Las dificultades involucradas en ambas situaciones pueden llegar a afectar negativamente a muchos, acreedores y deudores por igual. Desgraciadamente, más allá de las resoluciones, los que más sufrirán serán probablemente los pobres.
Las situaciones de Grecia y Puerto Rico son similares en muchos sentidos. Ambos países están sufriendo económicamente a razón de una enorme cantidad de deuda –más de US$300.000 millones en el caso de Grecia y US$72.000 millones en el de Puerto Rico. Un desempleo elevado en los dos lugares ha contribuido a incrementar las tasas de pobreza, rondando ambas un 45 por ciento. En tanto continúan la implementación y las negociaciones, es evidente que no existen soluciones fáciles y que los efectos plenos de estas difíciles circunstancias todavía no se han hecho realidad.
Si bien las situaciones de Grecia y Puerto Rico son muy parecidas, existen algunas diferencias clave. Los tenedores de la deuda de Grecia son principalmente otros pases de la Unión Europea. Si Grecia no paga esos préstamos, habrá repercusiones económicas en toda Europa. Por el contrario, los tenedores de la deuda de Puerto Rico son principalmente ciudadanos y empresas estadounidenses en bonos. Si bien la situación de Puerto Rico no tiene la misma complejidad internacional que el desastre de Grecia, ha habido un aumento continuo de la tensión anticipando la posibilidad de una reestructuración de la deuda de Puerto Rico –algo que actualmente no es posible conforme el derecho federal.
Cómo afectan, entonces, las eventuales soluciones de las situaciones en Grecia y Puerto Rico a los individuos en el mundo entero? Quienes han comprado bonos portorriqueños o prestado dinero a Grecia enfrentan la posibilidad de perder una parte o la totalidad de sus inversiones. Los ciudadanos de Grecia y los de Puerto Rico pueden prever la posibilidad de impuestos ms altos, menos beneficios públicos y la continuación de la recesión económica. A esta altura, parecería que ambas partes deberán hacer sacrificios.
Pese a lo difícil que puede ser la situación para los gobiernos y los acreedores involucrados, casi siempre son los pobres los más afectados en las situaciones de este tipo. Ya ha habido grandes recesiones económicas tanto en Grecia como en Puerto Rico, y es poco probable que alguna de esas economías se recupere rápidamente. Los pobres suelen ser los menos equipados para capear estas tormentas económicas ya que normalmente tienen una educación y conocimientos limitados. Por consiguiente, suelen ser los primeros que sufren con la escasez de empleos y los últimos en recuperarse cuando las recesiones ceden.
En los 10 últimos años, en la medida que la recesión de Puerto Rico se agravó, decenas de miles de personas se trasladaron al continente en los Estados Unidos –algo que es bastante fácil de hacer dado que los portorriqueños son ciudadanos estadounidenses. Lamentablemente, los pobres no cuentan generalmente con medios financieros para realizar ese traslado y quedan soportando las cargas en una economía débil. Para los ciudadanos griegos, moverse dentro de Grecia tiene pocas probabilidades de mejorar su situación, y trasladarse a otro pasó es más complicado. En el caso griego, fortalecer la economía parecería la principal salida y no parece haber una manera obvia de hacerlo.
Las situaciones actuales tanto en Grecia como en Puerto Rico son complejas y serán difíciles de resolver. Generalmente, en estas situaciones las voces que más se oyen son las de los acreedores, exigiendo el pago de las deudas no honradas. También escuchamos las voces de los políticos y dirigentes gubernamentales que trabajan para encontrar soluciones. Pero las voces de los pobres son –como sucede generalmente- acalladas. Al trabajar para encontrar soluciones en Grecia as como también en Puerto Rico, es imperativo que se tengan en cuenta las necesidades de los millones de personas que viven en la pobreza.
Muchas veces, las políticas destinadas a alentar el espíritu empresarial, las empresas de participación y la asistencia no orientada a la dependencia no se toman seriamente cuando las regiones del mundo atraviesan tiempos difíciles. Es algo que debería hacerse.
John Hoffmire es director de Impact Bond Fund en Said Business School en la Universidad de Oxford y dirige el Center on Business and Poverty en la Wisconsin School of Business en UW-Madison.Dirige Progress Through Business, un grupo sin fines de lucro que promueve el desarrollo económico. Richard Payne, colega de Hoffmire en Progress Through Business, colabor en la investigacin para este artculo.








