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Iniciativas en todo el país tratan de eliminar el “bullying” (acoso) en las escuelas. Un nuevo trabajo de investigación sugiere, sin embargo, que el mayor acosador puede estar en la propia casa.
Una nueva investigación llevada a cabo por la Universidad de Nebraska-Lincoln dice que el acoso y la agresión entre hermanos pueden insensibilizar a los chicos y hacer que el acoso en el patio de recreo parezca normal.
El estudio, publicado en Journal of Family Violence, abarcó a 392 estudiantes de la UNL que respondieron preguntas acerca de sus infancias y sobre la forma en que percibían la agresión, cuántas veces la veían y si la denunciaban, según una gacetilla de prensa de UNL. La investigación también preguntó qué les parecía el acoso entre hermanos en comparación con el de sus pares.
Los científicos se sorprendieron al descubrir que el acoso de un hermano era más frecuente que el acoso en la escuela. Los estudiantes tenían a menudo menos probabilidades de denunciar el acoso en el hogar e incluso les costaba definirlo como “bulllying”, dijeron los científicos.
“Teorizamos y debatimos un poco que como esto ocurría entre personas que probablemente se querían y eran importantes unas para otras, cada uno simplemente terminaba aceptándolo, creo, como un comportamiento normal”, dijo la investigadora en el área de derecho y psicología de la UNL.
Los científicos señalaron que el resultado “más asombroso” fue que los estudiantes que eran acosados por hermanos tenían menos probabilidades de sentirse molestos cuando veían acoso en el patio de recreo, y muchas menos probabilidades aún de denunciarlo. Estas conclusiones sugieren que los chicos no denuncian el acoso porque piensan que la burla o la conducta agresiva son normales.
“Espero que quienes trabajan en intervenciones de acoso sean conscientes de esto y se den cuenta de que esto también ocurre fuera de la escuela”, dijo Brank en el comunicado de prensa. “En vez de concentrarse únicamente en esas iniciativas para el acoso en la escuela, se podrían usar esas mismas iniciativas en otros grupos”.
Esta investigación se conoce tras otro estudio sobre acoso entre hermanos realizado por la Universidad de Oxford el año pasado, conforme el cual, los niños que eran acosados por sus hermanos tenían el doble de probabilidades de sufrir de depresión clínica siendo adultos jóvenes y el doble de probabilidades de auto-infligirse daño, según el comunicado de prensa.
Los autores de la investigación insistieron en señalar que el acoso no es una burla juguetona, sino incidentes semanales en los cuales los chicos son “sometidos a violencia verbal y física”.
Katey Smith, trabajadora social certificada en Connecticut, dijo a NBC News que los padres a menudo minimizan o ignoran el acoso que tiene lugar en la casa. Dio un ejemplo de un chico de 11 años, con dotes atléticas, que acosaba a su hermano menor “más artista”.
“Generalmente, es el hermano mayor el que se burla del menor. Es constante y le causa estrés al menor ya que admira a su hermano”, dijo a NBC News.
Los padres deben establecer normas y fijar límites para sus hijos, dijo Smith, y también ayudar a los hijos a desarrollar mecanismos saludables de supervivencia.








