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Un periódico estudiantil contrata a personas sin techo

Un periódico estudiantil contrata a personas sin techo


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The Bridge es el único periódico callejero de los Estados Unidos creado y dirigido por estudiantes universitarios.

Sherry Williams vende periódicos en el centro de Memphis todas las semanas, en un centro comercial con cines y restaurantes. Dice que es buena vendiendo.

“Me gusta conocer gente, salir”, dice. “Tengo habilidades para atender a los clientes”.

Williams, de 34 años, vende una publicación llamada “The Bridge”. Sigue los pasos de otros periódicos callejeros como “Street News” de Nueva York y “Street Sheet” de San Francisco que se editan para ayudar a personas sin vivienda, que luego los venden en la calle para recaudar dinero que les permita volver a levantarse.

Sin embargo, The Bridge presenta una gran diferencia: es el primer periódico callejero creado y dirigido por estudiantes universitarios.

Cuando Williams va a buscar su provisión semanal de periódicos a la iglesia episcopal cercana, se reúne con estudiantes de segundo y primer año de la escuela de humanidades Rhodes College en Memphis, donde un personal integrado por 60 estudiantes produce el periódico, desde la diagramación hasta la contabilidad y la distribución.

El activismo universitario y las actividades de servicio, como los recesos alternativos de primavera en los cuales los estudiantes construyen casas de Hábitat para la Humanidad en vez de viajar a Cancún, se han vuelto insoslayables en la última década como parte de la experiencia universitaria. Pero The Bridge representa un ingreso más audaz en el activismo estudiantil.

No es un proyecto a corto plazo que al cabo de una semanas se termina y permite a los estudiantes volver a dar los exámenes finales o partir para el verano –lo que está en juego el sustento de la gente. Desde que el periódico comenzó su producción en la primavera de 2013, The Bridge capacitó a más de 200 vendedores, que vendieron 55.000 ejemplares, llevándose a su casa entre US$40.000 y US$50.000.

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En la Catedral Episcopal de St. Mary en Memphis, personal de The Bridge ofrece capacitación semanal y clases de certificación todos los jueves para las personas que quieren vender el periódico. La mayoría de los vendedores se entera por el boca a boca, o por las promociones que hace el personal del Bridge en los comedores comunitarios.

The Bridge utiliza un modelo sin fines de lucro similar a otros periódicos callejeros. Cada vendedor recibe 20 ejemplares de la edición mensual en forma gratuita, y puede comprar ejemplares adicionales por 25 centavos. El periódico se vende a US$1 cada uno y los vendedores se quedan con 100 por ciento de las ganancias. El periódico se financia con donaciones de Rhodes College y donantes privados, ingresos por publicidad y pagos de vendedores.

Hay normas y consideraciones de cortesía: mientras venden y llevan el distintivo de The Bridge, no pueden fumar, deben ser considerados con el territorio de otro y leer el periódico para venderlo mejor.

Sherry Williams lleva un año vendiendo The Bridge. Vende los 20 periódicos que recibe gratis cada semana y vende más durante los meses de verano cuando la gente sale más. Calcula que gana como mínimo US$100 mensuales vendiendo diarios. Obviamente, no le alcanza para vivir, pero la ayudó a mudarse del refugio del Ejército de Salvación a una vivienda de transición.

“Si me sobra dinero, compro más periódicos”, dice Sherry. “Lo guardo para pagar la factura de la luz, o comprar algo para comer”.

The Bridge presenta contenido sobre la vida de los sin techo y brinda espacio para que personas que no tienen vivienda en este momento o no la han tenido anteriormente compartan sus historias y sus obras de arte, pagando US$200 por artículo.

Algunos vendedores llegan a ganar US$450 mensuales, vendiendo en festivales y mercados agrícolas durante el verano.

Problemas de compromiso

The Bridge fue creado por tres estudiantes que vieron el éxito de The Contributor en Nashville, un diario sin fines de lucro creado por voluntarios en 2008, que es actualmente una de las publicaciones callejeras más exitosas del país, con una circulación de 75.000 ejemplares al mes.

Los estudiantes pensaron que alguien debía hacer lo mismo en Memphis, que por la noche llega a tener unas 2.000 personas sin techo. Pero cuando promocionaron la idea a organizaciones locales de personas sin techo, nadie quiso llevarla adelante. De modo que decidieron hacerlo ellos.

El periódico comenzó con un puñado de estudiantes que se reunían en un café. Ahora, tiene su propio espacio en la universidad y ostenta una redacción integrada por 60 estudiantes que crean la edición mensual, manejando todo, desde la diagramación hasta la contabilidad.

Es un proyecto valiente para una escuela –los vendedores siguen contando con los periódicos para vender cuando los estudiantes tienen exámenes finales y se van de vacaciones de verano. Rhodes ofrece vivienda y una pequeña beca a un puñado de estudiantes que se quedan todo el verano para que The Bridge continúe funcionando.

Tampoco es barato: el periódico se puede hacer gracias a una compra impresionante de la escuela, que aportó becas de aprendizaje de verano para que cuatro de los estudiantes fundadores asistieran a un acelerador de empresas emergentes y pensaran un plan de negocios sólido, con un costo de US$3.000 cada uno.

“Parecía una idea en la que valía la pena invertir”, dice el asesor del cuerpo docente y vicepresidente adjunto, Bud Richey. “Sería una profunda experiencia de aprendizaje más allá de que saliera adelante”.

Ahora que The Bridge salió adelante, los costos de explotación e impresión son relativamente bajos: publicar el diario cuesta unos US$750 por número, o sea unos US$9.000 anuales.

La fortaleza y el desafío de The Bridge son las personas que lo hacen y las personas que lo venden, dice Eilidh Jenness, una estudiante de segundo año de Ohio que asumirá como directora ejecutiva del periódico esta primavera, cuando se gradúen los editores fundadores.

“Todas las poblaciones son transitorias: los estudiantes que lo hacen y los vendedores que lo venden”, dijo Jenness, que comenzó a llevar un blog para The Bridge cuando estaba en primer año.

Ella reconoce las limitaciones de The Bridge –el dinero que aporta alcanza para que un vendedor se pague la comida y un lugar para estar (a diferencia de la mayoría de las ciudades, Memphis tiene pocos refugios gratuitos, especialmente para hombres) y algunos vendedores han usado el dinero como un empujón hacia un empleo de tiempo completo.

“Pero es imposible ganarse la vida vendiendo el periódico”, reconoce Jenness, de modo que es necesario encontrar formas de asociarse con agencias para ayudar a los vendedores a pasar a empleos con horario completo.

“Esto es menos un proyecto que un empleo. Me parece que estoy haciendo algo real”.

Hacer algo real

Rhodes, que tiene aproximadamente 2.000 estudiantes de grado, es famosa por su orientación al servicio: durante dos años seguidos, Newsweek la clasificó como la universidad No.1 en el país en términos de orientación al servicio.

Ochenta por ciento de sus alumnos participan en servicio comunitario, lo cual se atribuye en parte a las raíces privadas presbiterianas de la facultad. “Rhodes es un polo de atracción para los estudiantes interesados en mejorar la comunidad”.

El proyecto The Bridge no habría funcionado si no hubiera sido motorizado por los estudiantes, dice Bud Richey.

¿Podría reproducirse en otras universidades? Sí, dice Richey, pero lo primero que se necesita es “el entusiasmo y la energía” de los estudiantes. “No puede ser de arriba hacia abajo, impulsado por el cuerpo docente y los administradores”.

Con un modelo instalado, Richey confía en que The Bridge seguirá teniendo “alas para volar”, aun con la rotación de los estudiantes.

Como educador, el premio de ese aprendizaje es grande. “Los estudiantes conocen a personas diferentes, y desarrollan en su vida una gran sensibilidad hacia la difícil situación de otros”, dice.

Jenness dice que el proyecto funciona en parte gracias a Memphis propiamente dicho. Ella eligió Rhodes porque estaba localizada en una zona urbana. Antes del receso de invierno, se fue corriendo después de uno de sus finales a una reunión de planificación en una comunidad de la alianza de personas sin techo.

“Hay muchas cuestiones de injusticia, todavía está segregada, tiene que lidiar con su propia historia”, dice Jenness refiriéndose a Memphis. “Pero también es un lugar abierto a una cantidad extraordinaria de crecimiento. No todos lo creen, pero quienes lo hacen pueden alcanzar un gran impacto”.

También está el problema de las diferencias de edad y de experiencia, pero, gracias a los estudiantes y los vendedores, hasta el momento The Bridge parece haber logrado tender puentes. Podía resultarle extraño a alguien como Sherry Williams trabajar con chicos de 19 y 20 años que tienen 15 años menos que ella, pero no le importó.

“Creo que The Bridge es un grupo divertido”, dice Williams.

“Quieren ayudar a otros y ayudarse a sí mismos. Yo no lo juzgo”. Email: laneanderson@deseretnews.com

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Lane Anderson

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