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Una razón más para hablar con mamá

Una razón más para hablar con mamá


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Muchos de ustedes habrán escuchado alguna vez que es muy bueno hablarle a los bebés cuando aun están en el vientre de la madre. Aunque el sentido de la audición no es el primero en desarrollarse, parece ser que es el primero en crear los lazos más fuertes con la madre. Sabía usted que sin importar la edad que tenga, el escuchar la voz de su madre puede ser la mejor medicina para bajar los niveles de su estrés? Cuántas veces se ha encontrado en una situación difícil en su vida, una situación en la que debe tomar una decisión importante y no sabe que hacer? Y cuántas veces ha tomado el teléfono y al haber hablado unos minutos con su mamá acerca de esa situación, las cosas parecen mucho más claras aún cuando su madre de pronto no le ayudó a resolver su dilema, sino que simplemente opinó y le escuchó? Gracias a un estudio realizado en el año 2010, hoy la ciencia se complace en agregar una virtud más al ROL DE MADRE. En el año 1980, una conocida compañía de teléfono utilizó como eslogan para su campaña comercial la frase “busca a alguien y toca su vida”. El objetivo del comercial era hacerle sentir a las personas la necesidad de tomar el teléfono y llamar a alguien para sentirse más cerca a esa persona—comparando la conversación telefónica a algo similar a dar un abrazo. El estudio del 2010 fué conducido por el Dr. Seth D. Pollak, profesor de psicología en La Universidad de Wisconsin-Madison. En el, el Dr. Pollak y su equipo escogieron a 61 niñas de entre 7 y 12 años de edad, y les pidieron que se pararan en frente de una numerosa audiencia y ofrecieran un discurso o resolvieran problemas matemáticos en frente de todos los presentes—indiscutiblemente una situación estresante para la edad de las participantes. Después de este “reto”, las niñas fueron separadas en tres grupos: El primer grupo habló y abrazó a sus respectivas madres por 15 minutos; el segundo grupo habló por teléfono con sus madres por un periodo de 15 minutos; y el tercer grupo no tuvo contacto alguno con sus madres, sino que solo vieron una película por 75 minutos. Los dos primeros grupos, luego de haber hablado con sus madres, vieron la misma película que el tercer grupo vió. Una muestra de saliva y orina fu tomada antes y después del experimento para poder medir los niveles de estrés a través de la presencia de la hormona del estrés, el cortisol, y la presencia de oxitocina en la orina. Los resultados determinaron que el nivel de cortisol (la hormona del estrés) descendió en menos de media hora en las niñas que pudieron interactuar con sus madres, mientras que el nivel de estrés en el grupo que solo miró la película continuó subiendo después del test y se mantuvo a niveles elevados por un lapso mayor al de una hora y media. Los niveles de oxitocina, la hormona que se eleva cuando sentimos felicidad, seguridad, y protección, se encontró en niveles altos solo en las niñas que interactuaron con sus madres, mientras que en las demás, la hormona de “bienestar”, no estaba presente. Lane Strathearn, MBBS, profesor asistente de pediatría en Baylor College of Medicine y el Hospital de Niños de Texas, dijo que los hallazgos son "muy potentes". Luego de conducir un estudio similar, ella misma comprobó que los bebés que escuchan la voz de su madre muestran un aumento en la hormona del “bienestar”. A pesar de que el estudio de Pollak se llevó a cabo solo en niñas, sus hallazgos son relevantes para los niños mayores e incluso los adultos, dice el Dr. Strathearn, quien agrega, "Desde la infancia temprana, [la relación entre madre e hijos] puede ayudar a fortalecer y promover el desarrollo del sistema de la oxitocina, lo que luego tendrá efectos en la forma en que respondemos al estrés, en la infancia tardía, adolescencia y hasta la edad adulta". "Las madres saben sin ser instruidas cómo calmar a un niño", compartió Anne Campbell, psicóloga de la Universidad de Durham, "ellas saben, porque vienen de una larga línea de mujeres cuyos genes se mantuvieron en el acervo genético, ya que mantuvieron vivos a sus hijos. El reto para los científicos es entender cómo la maternidad obra”. Ahora que las mamás tienen conocimiento de este nuevo “súper poder”, es hora de aprovecharlo desde el momento que su bebé se esta gestando en su vientre hasta que su niño se convierta en adulto y a lo largo de la vida. Y por ahora podríamos concluir diciendo que lo que los científicos continúan tratando de entender es algo que las que somos mamás simplemente lo llamamos “instinto maternal”. Aunque aún no se sabe el efecto que causa para las madres el escuchar la voz de sus hijos, llámela para decirle lo mucho que ella significa para usted. Casi que me atrevería a afirmar que los niveles de la hormona del bienestar en su madre también se elevarán al oír su voz. Mariel Reimann studied law at the National University of Cordoba and currently resides in Salt Lake City, Utah. Email: marielreimann@yahoo.com

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