Que la alegría navidadeña no lo deje en la ruina

Que la alegría navidadeña no lo deje en la ruina



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La Navidad es la más bella época del año. Es el tiempo de las ilusiones y de la generosidad. Los niños la esperan ansiosamente durante todo el año, y sueñan con la llegada del 24 de diciembre que les traerá al niño Dios con sus manos llenas de regalos. Sin embargo, para los adultos esta bella celebración puede convertirse en una pesadilla, si no se maneja metódicamente y pensando en el bienestar familiar antes que en satisfacer antojos del momento. Desafortunadamente, la voracidad comercial de las tiendas ha convertido estas fechas de alegría en agobientes jornadas de compras, que dejan exhaustos tanto los espíritus, como los bolsillos de las familias. La celebración de las fiestas navideñas debe hacerse con moderación y sin perder de vista su verdadero sentido original, que no es otro que el de la salvación espiritual. Nada más opuesto al mensaje tradicional de la Navidad que los excesos y derroches que suelen acompañar por estos días su celebración. La publicidad bombardea a las familias con toda suerte de ofertas, oportunidades y descuentos, para invitar a comprar y endeudarse. Para evitar caer en esta trampa es recomendable tener en cuenta algunas algunas sugerencias como las siguientes: La lista de compras Lo primero que se debe hacer es elaborar un presupuesto de gastos extras que habrá que afrontar, el mes de diciembre. No solamente los obsequios para los miembros de la familia, sino para aquellos amigos y allegados más cercanos. Las reuniones sociales, fiestas y cenas especiales a las que se es invitado o que se organizan en casa implican otros gastos, que se deben tener en cuenta. Muchas personas, también suelen visitar a familiares que viven en otras ciudades y esto ocasiona gastos todavía mucho más considerables. Lo primero es hacer la lista de compras en la que se anote lo que se va a comprar a cada persona, con un precio medio para cada regalo, y un maximo que no deberá sobrepasar. La agenda de Navidad La cena de Navidad es la fiesta más importante y la que más gastos puede demandar, pero tambien está la comida del día despues y las comidas de Navidad de trabajo o de la iglesia. Sin embargo, se pueden presentar otras celebraciones que demanden gastos extras, como la de las posadas o novenas de aguinaldo que preceden a la Noche- buena. Dentro de la cultura latina es usual preparar platillos especiales durante esos días, tales como la rosca de reyes, los tamales y los buñuelos. Estos alimentos pueden acrecentar el costo del mercado o canasta familiar de modo imperceptible, pero real. Lo mismo puede suceder con los servicios que se pueden incrementar, por el mayor uso de la estufa o el horno, ya sean de gas o de electricidad. El presupuesto Lo primero es reflexionar sobre la cantidad límite de dinero que se puede destinar para estos gastos. Revisar la lista de compras y mirar a ver que se puede abolir o reemplazar, por algo más económico. A la hora de comprar un obsequio, no se debe tener en cuenta el más alto precio si se quiere dar algo que impacte al destinantario. Lo mejor en estos casos es la originalidad, ya que hay regalos tan curiosos, extraños y novedosos que hacen olvidar su precio. Adornos sencillos Uno de los gastos más altos durante la navidad es el que representan los adornos exteriores, que en muchos casos se convierten en un verdadera feria de objetos alusivos a la época. Los jardines de algunas casas se convierten en museos de gigantescos carruajes de renos, muñecos de plástico inflables con la forma de Papá Noel, campanas, trineos, bastones navideños y miles de objetos más. Estas decoraciones pueden ser reemplazadas por un sencillo nacimiento o pesebre, en el que aparezca tan solo, la Sagrada Familia. La sencillez y la sobriedad son la norma a seguir, no solo para mantener el buen gusto, sino especialmente para no perder el sentido de la Navidad y evitar incurrir en gastos excesivos. Viajes y visitantes Sea que se escoja visitar a familiares durante estas fiestas o que se reciba la visita de alguno de ellos, es necesario tener presente los gastos que esto va a demandar. Hospedar a otras personas en casa representa mayor consumo de alimentos, agua, luz y electricidad. Esto, a veces no se tiene en cuenta, pero también son gastos que tendrán que salir del cheque de pago. Durante estas festividades, también se presentan gastos imprevistos determinados por el cambio de actividades y hábitos alimenticios. Se suele comprar ropa diferente, implementos para la nieve, musica navideña, bebidas, pólvora y otros elementos que contribuyen a la alegría y el bullicio de la época. Esto también cuesta y es necesario tenerlo bien presente a la hora de hacer un presupuesto serio y realista, para evitar que el costo de enero sea más duro.

Reinaldo Escobar

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