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‘Combate social’: La competencia por el estatus social incrementa el riesgo de acoso escolar (bullying).

‘Combate social’: La competencia por el estatus social incrementa el riesgo de acoso escolar (bullying).


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Los niños que intentan ganar popularidad en la escuela también incrementan el riesgo de ser molestados por sus compañeros. Entre más alto suban en la escala social escolar, más grande será el riesgo de ser hostigados. Aunque una vez que alcanzan la cima, los compañeros dejan de molestarlos.

En un estudio publicado esta semana en La Reseña sociológica Americana (American Sociological Review), investigadores de la Universidad de California – Davis y La Universidad Estatal se encontraron que el ganar estatus social, no solo incrementa la probabilidad de ser acosado, sino también incrementa la seriedad de las consecuencias de ser hostigado.

El descubrimiento no disminuye el impacto del ya reconocido acoso escolar de los niños que son vulnerables socialmente, tales como aquellos con problemas de imagen corporal, desarrollo físico retrasado o que no tienen amigos. Pero el acoso de los niños más populares no había sido bien reconocido y los programas de prevención tienden a dejarlo pasar, dijo Robert Faris, autor principal y profesor asociado de sociología en la UC- Davis.

Este tipo de intimidación dirigida describe a niños actuando en contra de sus rivales. Faris dijo que entre más importante sea volverse popular para un muchacho, es más probable que presente este tipo de comportamiento. Él y su coautora Diane Felmlee profesora de sociología en La estatal de Penn, llamó a este tipo de acoso “Combate social”. La competencia por el estatus es la raíz de mucha agresión.” Faris indicó.

Las chicas son más factibles de ser objeto de burla que los muchachos. Felmlee cree que tal vez se deba a que las jóvenes son menos propensas a tomar represalias físicas, así que son blancos más fáciles que los muchachos.

En las escuelas donde muchachos y muchachas no tienen mucha relación social, los estudiantes que tienen amistades con el sexo opuesto son más proclives de ser hostigados.

La mayoría de los muchachos no son ni acosadores, ni acosados, pero aproximadamente el 30 por ciento experimenta algún aspecto de esto. Otros estudios han encontrado que los números en cuanto al acoso fluctúan entre el 25 y el 30 por ciento.

La manera en que se diseñó el estudio

Los investigadores usaron información de una encuesta entre adolescentes en 19 escuelas públicas en Carolina del Norte, enfocándose en 4214 niños de primaria del octavo, noveno y décimo grado entrevistados en 2004- 05. Las preguntas sobre las agresiones fueron investigadas a petición de Faris, Felmlee dijo.

Calcularon la popularidad esquematizando las amistades dentro de la escuela. Para la victimización, les pidieron a los estudiantes que nombraran cinco compañeros en la escuela que los molestaran y cinco a los cuales ellos molestaran, ignorando burlas y enfocándose en eventos graves. Ellos relacionaron a los agresores y a los agredidos en una lista. Contaba, si Y dijo que acoso a Z y Z dijo que era acosado por Y. El término acoso escolar no fue utilizado, indicó Felmlee, porque la gente tiene ideas limitadas de lo que eso significa. En lugar de eso, se indicaron niveles de agresión.

Los alumnos podrían decir que alguien hace todo un drama o tienen líos,” Faris expresó.

"Muchos de estos chicos no les gusta pensar en sí mismo como víctimas, así que usan una terminología diferente. Pero esos tipos de conductas ocasionan que aumente la ansiedad, la depresión, la ira que terminan provocando marginación social. Disminuyen el apego de los muchachos por la escuela. Es problemático, de la forma en que quiera nombrársele.

Los investigadores también analizaron los resultados, tales como la ansiedad, la depresión y el interés por la escuela e intrigas en una escala. La ira fue medida por su frecuencia. Clasificaron a las víctimas en términos de posición social, calculada por las amistades.

Losresultados

Aquellos que ascienden en la escala social desde la media hasta el percentil 95 fueron blancos para ser víctimas conforme iban avanzando. Aquellos que llegaron a la cima, encontraron una zona de confort, indicó Faris. El 5 por ciento de la cima de la popularidad no son hostigados en general. Tampoco son acosadores, dijo.

Ser acosado parece propagarse a través de los círculos sociales. Cuando un amigo es hostigado, el otro se hace más propenso de serlo también. Las mujeres fueron hostigadas de una forma más significativa. De la misma manera, sufrieron más de depresión, ansiedad, menos aceptación de su apariencia y menos interés por la escuela en comparación con los hombres. En cambio ellos estaban menso enojados, más interesados en la escuela y menos propensos a ser solitarios.

Las víctimas y los agresores son frecuentemente rivales de estatus, Felmlee dijo. Una chica puede ser rival debido a un lugar en un club social o por un novio. Es más probable que los muchachos sean molestados de manera física y las muchachas con murmuraciones o el aislamiento social.

Entre más popular sea una víctima, es más el coraje, la depresión, la ansiedad, la marginación social que resulta del acoso, descubrió el estudio.

Faris dijo que pudiera ser el resultado de sentir que tienen más que perder, puesto que obtener una posición social, fue un trabajo difícil. Pudiera ser incluso, que ellos no lo esperaban, así que les lastima más. Es común también, agregó, que los niños hostigados durante toda su vida hayan vivido con más depresión y ansiedad, pero descubrieran que la agresión se redujo en la preparatoria. Me parece que terminaron siendo ignorados,” dijo.

Las reacciones varían. Quienes son excluidos socialmente se siente más ansiosos y deprimidos cuando son victimados, pero ellos no están más molestos o menos interesados en la escuela que sus compañeros. Los adolescentes que están inconformes con su apariencia sufrían más depresión y ansiedad, pero no más coraje o exclusión. Estaban más interesados en la escuela. Los que no se han desarrollado están más molestos, pero más interesados y menos deprimidos.

En resultados anteriores, los investigadores reportaron resultados similares entre los estudiantes de un preparatoria de elite en Nueva York. Creen que los resultados serán parecidos en otras escuelas.

Algunas personas piensan que no hay daños en agredir a los chicos populares. No es verdad, Felmle dijo. “Encontramos que las consecuencias son costosas para aquellos chicos, además que algunos programas de prevención los hacen a un lado. Para quien nunca ha sido acosado antes, es un “gran problema”.

Faris dijo que los programas de prevención del acoso escolar destacan el acoso a los estudiantes que son sujetos más estereotipados. Los que quieren acabar con el acoso escolar podrían considerar la “competición por el estatus,” también.

"Hasta que nosotros tengamos programas y políticas que consideren que los niños se sienten premiados por esto, lo cual es socialmente útil para ellos, probablemente, no vamos a avanzar lo suficiente” dijo. ”Hay diferentes causas para el acoso y esta solo es una, pero ha sido ignorada. Myrna del Carmen Flores es maestra de inglés y madre de dos jóvenes. Puedes contactarla en llamas_m4rk@hotmail.com

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Lois M. Collins

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