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Recientemente un medio social publicó una carta que un padre le escribió a su pequeña hija, para que esta la leyera cuando creciera. La misma tuvo una repercusión inesperada.
Aunque no es necesariamente una obra maestra de la literatura, con las palabras más sencillas logra dibujar el incalculable valor de una MUJER.
Interesado en buscar información acerca de un tema que no tenía que ver específicamente con las mujeres, este padre de familia, se quedó totalmente sorprendido al ver la cantidad de artículos acerca de cómo las mujeres deben comportarse para poder mantener un hombre a su lado.
Impulsado por el enojo de ver como de alguna manera se ha olvidado el verdadero valor de la mujer, decidió escribir la siguiente carta para su hija.
Querida dulzura,
Recientemente, tu madre y yo estábamos buscando una respuesta en Google. Luego de ingresar la mitad de la misma, Google nos mostró una lista con las búsquedas más populares en el mundo. "Cómo mantenerlo interesado", era el tema que la encabezaba.
Esto me sorprendió, recorrí entonces algunos de los innumerables artículos acerca de cómo ser sexy y sexual, de cómo saber cuándo ofrecerle una cerveza en vez de un sandwich, y las maneras de hacer que se sienta inteligente y superior.
Y me enojé.
Pequeña, no es, nunca ha sido y nunca será su trabajo el "mantenerlo interesado."
Pequeña, tu única tarea es saber profundamente en tu alma - en ese lugar inquebrantable que no se sacudió por el rechazo, la pérdida o el ego - que tú eres digna de interés. […].
Si puedes confiar en tu valor de esta manera, serás atractiva en el sentido más importante de la palabra; atraerás a un hombre que sea capaz de ser interesante y de querer pasar su única vida invirtiendo todo su interés en ti.
Pequeña, quiero hablarte del hombre al que no tienes que mantener interesado, porque él sabe que lo está.
No me importa si él pone los codos sobre la mesa durante la cena – siempre y cuando el ponga sus ojos en la arruga de tu nariz cuando sonríes, y que no pueda dejar de mirarla.
No me importa si no puede jugar al golf conmigo - siempre y cuando pueda jugar con los niños que tú le des y disfrute de todas las formas gloriosas y frustrantes que los hagan parecidos a ti.
No me importa si no persigue el dinero – siempre y cuando el siga a su corazón y este siempre lo guie a ti.
No me importa si es fuerte - siempre y cuando te de el espacio para ejercer la fuerza que está en tu corazón.
Me tiene sin cuidado por quien vote - siempre y cuando se despierte cada mañana y te elija un lugar de honor en la casa y un lugar de reverencia en su corazón.
No importa el color de su piel - siempre y cuando pinte el lienzo de su vida con pinceladas de paciencia, sacrificio, vulnerabilidad y sensibilidad.
No me importa su religión – siempre y cuando el haya crecido aprendiendo el valor de lo sagrado y de que cada momento de la vida, y cada momento de la vida contigo, es profundamente sagrado.
Al final, pequeña, si tropiezas con un hombre como él, pero sin nada más en común entre él y yo, siempre tendremos la cosa más importante en común: tú.
Porque al final, pequeña, la única cosa que tú debes tener para "mantenerlo interesado”, es tú misma.
Tu hombre eternamente interesado,
Papá
Vivimos en una sociedad en donde el aspecto físico, las “curvas”, la moda y la sensualidad de las mujeres se ha comercializado de tal manera, que se confunden con valores y principios, borrando una de las maravillas más grandes del mundo, el verdadero rol de la mujer en la sociedad.
Brigham Young, un profeta de La Iglesia de Jesucristo de Los Santos de los Últimos Días, dijo "Cuando se educa a un hombre, se educa a un hombre. Cuando se educa a una mujer, se educa a una generación”.
La educación, los principios, el respeto y la valoración por uno mismo, son el mejor legado que le podemos dejar a nuestras “mujercitas”, para que estas puedan educar a las futuras generaciones. Mariel Reimann studied law at the National University of Cordoba, currently resides in Salt Lake City, Utah. Email: marielreimann@yahoo.com









