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Cuando los padres y sus hijos mayores ven el futuro de forma diferente

Cuando los padres y sus hijos mayores ven el futuro de forma diferente


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La vida en la casa de Dick y Liz Diamond seguía una trayectoria bastante directa. Su hija mayor fue a la universidad y luego se casó. El del medio fue a la facultad después de terminar una misión para la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Ellos suponían que su hijo menor, Alex, haría lo mismo, y sólo se preguntaban qué vendría primero, si la universidad o la misión.

Resulta que Alex, de 19 años, tenía ideas propias sobre el camino que seguiría en la adultez. Una noche, cuando todavía estaba en la escuela secundaria, después de ensayarlo mentalmente porque detesta los conflictos, el más joven de los Diamond les dijo a sus estupefactos padres que no iría a una misión de la iglesia y que tenía sus dudas sobre la existencia de Dios.

“Uno trata de no vivir por medio de sus hijos y de permitirles elegir por sí mismos, pero en cierta forma esto nos pilló por sorpresa”, dijo Liz Diamond, de Salt Lake City.

No fueron los únicos.

No es raro que hijos mayores, desde adolescentes hasta adultos, dejen de lado al menos parte de la trayectoria planeada por sus padres. Madres y padres se acurrucan con sus bebés y se imaginan cómo serán sus vidas. Pero al contrario del deseo paterno, al crecer, esos hijos podrían convertirse en personas que cambian de fe o abandonan a Dios. Puede ser que eviten casarse o vivan con parejas no aprobadas por los padres. Puede que beban bebidas alcohólicas, se droguen, abandonen la escuela, no tengan bebés o los tengan demasiado pronto.

Es difícil encontrar cifras, pero en base a encuestas en Gran Bretaña, Australia y EE.UU., se cree que cerca de un quinto de las familias tiene desacuerdos lo suficientemente serios para ocasionar un distanciamiento, si bien no siempre se da entre padres e hijos. Una encuesta con 2.082 adultos hecha por un grupo británico llamado Stand Alone reveló que 8% de ellos había terminado relaciones con un miembro de su familia, y 19% dijo que ellos u otro pariente habían hecho tal cosa. Se registraron cifras similares en Australia y se cree que lo mismo se aplica a los Estados Unidos. En todos los casos, se sospecha que la estimación se queda corta.

El futuro de una relación entre un hijo mayor y sus padres suele depender de la forma en la que los padres se manejan frente al conflicto, dicen los expertos. Tal vez sea el trecho más complicado en toda la travesía de padres e hijos.

“Por lo general, cuando crecen, a los hijos les importa en cierto grado lo que piensan los padres, pero les importa más lo que piensan ellos mismos”, afirmó Joshua Coleman, psicólogo de San Francisco y copresidente del Consejo de Familias Contemporáneas. “Si se les da un ultimátum según en el cual no pueden tener una relación íntima con sus padres a menos que ajusten sus vidas a los ideales de sus padres y en detrimento de sus propios ideales, lo más probable es que no pueda existir una relación con ellos”.

Una vida centrada en los hijos

Coleman, de 60 años, comienza a hablar sobre los conflictos entre padres e hijos con una breve clase de historia. Las familias comenzaron a ser igualitarias recién hace aproximadamente medio siglo, cuando los hijos pasaron de ser “registrados pero no oídos” a convertirse en el “eje alrededor del cual gira la familia”, por lo menos en las clases media y alta. Los miembros de la clase trabajadora suelen enfatizar más actitudes como el respeto a los mayores, y a su vez permiten que los niños vivan su infancia, dijo Coleman.

Ese grupo es menos apto a revolotear alrededor de sus hijos, hábito conocido popularmente en EE.UU. como “hothouse parenting” o “helicopter parenting” (padres invernadero o padres helicóptero). Pero hasta esos padres se centran más en sus hijos que antes, agregó Coleman, en cuya profesión suele hacer foco en la reconciliación entre padres e hijos. Con frecuencia, Coleman trabaja con padres que quieren reincorporar a hijos alejados a sus vidas.

Muchas cosas causan rupturas familiares. Coleman ve a hijos resentidos con uno de sus padres por un divorcio o que sienten que uno de sus progenitores es demasiado controlador. Basta analizar varias divisiones para ver a un pariente político fomentando la discordia. A veces, un hijo criado en un hogar muy unido puede alejarse de uno de los padres al no poder divisar otra forma de independizarse.

En la mayoría de estos conflictos, Dennis Poncher, un hombre de 76 años con dos hijos, suele trabajar con los padres. Su meta es ayudarlos a obtener lo que desean en una relación, si bien el conflicto es al menos en parte problema de ellos, dijo él.

La ruptura de su propia familia llevó a Poncher a fundar la red libre de apoyo para padres Because I Love You (“Porque te amo” – BILY) hace 32 años. Poco después de la muerte de su esposa, su hija adolescente quedó embarazada y su hijo fue arrestado por posesión de drogas. Él no lograba encontrar mucha orientación ni apoyo. Con el tiempo, Poncher fue desarrollando la red, con sede en California pero activa en muchos estados norteamericanos y en Canadá.

“Los padres acuden a BILY porque quieren que ‘arreglemos’ a sus hijos, independientemente de la edad que tengan. No podemos hacer eso”. La única forma de que tengan una oportunidad de arreglar la situación es reconociendo que “sea lo que sea que estés haciendo, no está funcionando”, les dice Poncher a los padres.

El poder de decidir

El psicólogo Coleman cuenta que por lo general es el hijo quien tiene el poder de decisión en la relación entre padres e hijos adultos. “Normalmente, cuando los hijos llegan a la adultez, lo que los mantiene en la órbita de los padres es si desean tener una relación o no”, explicó Coleman. Puede que la sensación de que un hijo “está en deuda” con sus padres no tenga mucho peso.

Annette Lareau, autora del libro “Unequal Childhoods” (Infancias Desiguales), afirma que los adultos jóvenes de familias de clase trabajadora estaban más agradecidos por lo que sus padres habían hecho por ellos que los de familias de clase media o alta. La mayoría de los hijos en aquellas familias con mayor seguridad financiera carecían de gratitud. Coleman piensa que los padres de familias de clase trabajadora tal vez logren tener una mayor influencia sobre sus hijos en la adultez porque estos se sienten más agradecidos.

De todas formas, “una gran proporción” de hijos mayores elige no tener una relación con uno de los padres si se siente juzgada o rechazada, agregó Coleman.

Pero los padres también tienen voz y voto. Poncher le dijo a su hijo que él apoyaría cualquier decisión que el joven tomase cuando cumpliese dieciocho años. “Esto es lo que quiero decir cuando hablo de apoyar. Te haré sentir las consecuencias de violar las reglas mientras vivas en mi casa. Si te mudas y eliges un estilo de vida negativo, no tendré problemas con ello siempre y cuando no afecte mi vida”.

“Uno debe decidir si quiere o no tener una relación duradera con su hijo o si hay que decirle constantemente lo que uno piensa y cómo uno se siente respecto a sus elecciones”, dijo Coleman. “En la mayoría de los casos, no se podrán hacer ambas cosas”.

No aferrarse

A Dick Diamond, de 54 años, le cuesta un poco alcanzar un equilibrio entre ser padre y respetar los deseos de su hijo.

“No aferrarse probablemente sea una de las cosas más difíciles para los padres, devolverle al hijo el poder de decidir”, dijo Poncher. “En algún momento, hay que dejar que sea el hijo quien tome las decisiones y no siempre se va a estar de acuerdo con todas”.

Cuando los hijos llegan a la adolescencia, los padres necesitan iniciar la transición hacia la función de consultores, concuerdan Poncher y Coleman.

“Cuando son adolescentes, uno debe darles mucha más libertad de acción si realmente se los está entrenando para convertirse en adultos”, explicó Coleman. “Uno quiere tener una relación con los hijos que los haga sentirse seguros confiando en uno, para realmente poder ayudarlos como consultor”.

Ser consultor sería comunicar a los hijos las consecuencias de no volver a casa después de la hora fijada y permitirles que elijan.

Este papel de consultor evolucionará a medida que el hijo se vaya haciendo adulto y los padres pierdan la mayor parte de su influencia a menos que sostengan a sus hijos o que estos aún vivan en la casa paterna.

“La buena noticia es que por lo general, las relaciones se mantienen si los padres son capaces de aceptar su papel de importancia cada vez menor”, dijo Coleman. “Creo que es eso lo que les cuesta a muchos padres – esa función cada vez menor”.

Los padres deben estar dispuestos a dejar que sus hijos mayores se equivoquen y esperar que no les pase. Poncher les dice a los padres que incluso teniendo motivos de verdad para sentirse culpables respecto a sus cualidades como padres, deben decir “y sin embargo…” O sea: sí, uno de los padres trabajaba demasiadas horas o no reconoció un problema de abuso de sustancias ilegales a tiempo o se divorció del otro padre del hijo. Y sin embargo…

Esa expresión prepara a padres e hijos para atravesar el problema.

Seguir presente

Poncher redujo los gigantescos sueños que tenía para sus hijos a lo básico: buena salud y felicidad.

“Si mi hijo es feliz cavando zanjas, pues que lo haga, porque yo no estoy cavando zanjas y es su decisión. Si no es feliz con eso y viene a mí, puedo darle algún consejo, pero sigue siendo su decisión”, dijo Poncher. “Si adopta otra religión, obviamente no me gustará, pero tengo que aprender a dejarlo atrás. Si son felices – con esto quiero decir mental y físicamente – hay que dejar eso atrás”.

Coleman sugiere que los padres discutan si quieren tener una relación a largo plazo con sus hijos: “Nuestras sensaciones al respecto son muy poderosas, pero te amamos y te aceptaremos hagas lo que hagas, aunque no estemos de acuerdo con tu decisión. No compartimos tus valores, pero eres un adulto y eres tú quien decide”.

“Si tus ideas son tan fuertes que te sentirías hipócrita manteniendo una relación cercana con tu hijo, entonces supongo que respetas esas ideas”, dijo Coleman. “Pero debes saber que vas a alejar a tu hijo y que podrías hacerle daño con algo que será vivido como un profundo rechazo personal”.

Tina Sustaeta, una consejera de familia y adolescencia de 46 años en Austin, Texas, afirmó que la cultura moderna impulsa algunas de las decisiones tomadas por los hijos y que en gran parte estos han perdido la sensibilidad a cuestiones como la marihuana, la ingesta alcohólica y el sexo en general. Ellos toman decisiones con las que sus padres no están de acuerdo. Recientemente, Sustaeta asesoró a una adolescente embarazada que desea quedarse con el bebé, a diferencia de su madre, que cree que debería darlo en adopción. Será la joven madre la que decida.

Sustaeta también cree que si los padres se molestan demasiado, el hijo desaparecerá de sus vidas.

Dick Diamond siente gratitud porque su hijo no sea adicto a las drogas ni al alcohol, no fume ni esté luchando con una enfermedad mental, porque esos problemas son difíciles de superar en varios aspectos. Su hijo está ejerciendo su derecho a elegir una relación; eso los entristece, pero él sigue haciéndolos felices. “El amor no cambia”, dijo Diamond.

A Liz Diamond, de 50 años, le preocupaba cerrar para siempre una puerta que tal vez Alex quiera reabrir un día, aunque más no sea un poco. Al principio, ella se deprimió.

Un día, su hijo le dijo: “Sabes, no estoy eligiendo esto sólo para lastimarte o fastidiarte”. Esas palabras fueron un bálsamo. Ella se dio cuenta de que él había elegido, no tomado una decisión apresurada o dominada por las emociones. Él estaba haciendo eso para ser fiel a sí mismo, no para vengarse de ellos por algo real o imaginario. Así, se abrió la puerta para una mejor discusión.

“Nunca sentí que iba a dejar de hablarle o a expulsarlo de casa”, dijo Liz Diamond. “Es mi hijo y lo amo. Él no está haciendo lo que quiero que haga, pero no por no amarme”.

Interviniendo e apartándose

Los problemas de salud y seguridad son diferentes. El abuso de sustancias ilegales o enfermedades mentales por un padre o un hijo crean problemas duraderos. La edad tiene su peso – hay una gran diferencia entre tomar bebidas alcohólicas a los trece años, a los dieciséis y a la edad legal para hacerlo.

Esto no quiere decir que los hijos mayores puedan hacer cosas peligrosas, como usar drogas o beber hasta reventar, y que los padres se queden callados o no busquen ayuda. Si tu hijo está “bien de salud física, pero mentalmente está preparándose para unirse a Estado Islámico, entonces debes intervenir”, dijo Poncher.

En algunas situaciones, el apoyo de un padre “se torna una cuestión de vida o muerte”, advirtió Coleman. El que sus actitudes sean reprobadas aumenta el riesgo de que los hijos e hijas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales enfrenten el suicidio, la depresión u otros problemas psicológicos.

Coleman afirma que en la mayoría de las situaciones, los padres pueden expresar su opinión sobre las elecciones de un hijo adulto una vez o incluso un par de veces. Si no pueden estar en paz con ello, la relación llegará a su fin. Algunas personas tienen opiniones tan fijas que prefieren cortar los lazos con sus hijos. Coleman agregó que algunos padres deben saber que tomar esa decisión puede hacerle daño a su hijo, que se sentirá rechazado. También puede salir lastimado el padre.

Liz Diamond todavía desea que Alex reciba parte de los otros beneficios humanos que ella ve en el servicio religioso, como una visión más amplia del mundo y estar a cierta distancia de casa. Por eso, Alex anduvo averiguando sobre una oportunidad de servicio que será financiada por sus padres con el dinero que estaba destinado a su misión para la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Él también está considerando realizar tareas de servicio humanitario en Sri Lanka.

Dick Diamond dijo que Alex siempre fue un “chico 100%”, ya que se entrega por completo a las empresas que inicia. Él siempre fue de trabajar duro también.

“Y he aquí lo interesante del asunto”, dijo Dick Diamond. “Tenemos una relación maravillosa con él. Es un hijo que todas las noches nos dice que nos ama y nos abraza antes de irse a la cama. Nuestra relación es fuerte; él sabe que lo amamos incondicionalmente sin que tengamos que decírselo”. E-mail: lois@deseretnews.com, Twitter: Loisco

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Lois M. Collins

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