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Si se perdió los Premios Grammy hace unas semanas, es probable que haya oído hablar, no obstante, de su segmento dedicado a la violencia doméstica, que incluyó un mensaje en video del presidente Obama.
Las palabras del presidente fueron acertadas, en tanto habló de la necesidad de “una cultura en la cual la violencia sea intolerable, en la cual se brinde apoyo a las sobrevivientes”. La violencia doméstica es un problema inmenso que sigue estando en gran medida oculto y cuesta enfrentar. Según el sitio Web safehorizon.org, una de cada cuatro mujeres será víctima de ella durante su vida.
Pero ni el presidente ni la gente de los Grammy ni muchos otros estadounidenses parecen querer atacar a uno de sus mayores elementos contribuyentes –la pornografía.
En primer lugar, sí, hubo muchas personas dispuestas a señalar los dobles discursos que rodearon el evento propiamente dicho. Como señaló Katie McDonough, la escritora política de Salon.com, Chris Brown fue candidato a un premio pese a sus antecedentes de violencia doméstica. Eminem ganó premios pese a sus numerosos raps misóginos. Y hasta Katy Perry, como señaló McDonough, había actuado en el intervalo del Super Bowl pese a los antecedentes que tiene el club de ignorar los problemas de violencia doméstica en los que se ven involucrados sus jugadores.
Hollywood en general tiene dificultades para entender la relación entre su descripción de ciertas cosas y las actitudes que fomenta en la sociedad.
Y justamente, la película “Cincuenta Sombras de Grey” se estrena el Día de San Valentín como si fuera lo indicado para un día de romanticismo.
La película generó protestas de una serie de grupos disímiles, desde organizaciones anti-pornografía tradicionales hasta grupos que apoyan a las trabajadoras sexuales. The Washington Post informó incluso que Jamie Dornan, que protagoniza la película como Christian Grey, dijo que se sentía incómodo con algunas de las cosas que hacía en la pantalla.
Esas cosas, y el hecho de que nuestra cultura las acepte cada vez más, son partes considerables del problema.
Escribiendo para Foxnews.com Dawn Hawkins, directora ejecutiva del Centro Nacional de Explotación Sexual dijo: “Si ponemos un espejo delante de Christian Grey veremos el reflejo de una cultura saturada de exposición a la pornografía violenta. Esta es la pornografía que lleva y sigue preparando a la próxima generación de hombres a creer que tienen derecho a la conducta sexual violenta, y que a las mujeres tiene que gustarles”.
A menos que la cultura popular y, sí, el Estado, comiencen a reconocer el efecto que este tipo de visión tiene sobre las relaciones y las actitudes, especialmente sobre los niños, ¿cómo puede alguien tomar seriamente sus cruzadas contra la violencia doméstica?
Películas como “Las cincuenta sombras de Grey” son nada más que una pequeña parte del problema. La pornografía que se consigue las 24 horas del día en computadoras y dispositivos portátiles está definiendo la cultura más rápido de lo que pueden hacerlo el Hollywood tradicional o la televisión.
Mary Anne Layden, directora del Centro del Programa para Trauma y Psicopatología Sexual en la Universidad de Pensilvania, ha publicado extensamente sobre las formas en que la pornografía enseña valores. En un trabajo, escribió que “cuarenta por ciento de las mujeres abusadas indicaron que su pareja consumía pornografía violenta”.
Mencionó conclusiones de trabajos de investigación según las cuales los hombres que ven pornografía tienden a considerar menos atractivas a sus parejas.
Gran Bretaña es uno de los pocos países occidentales decidido a hacer frente al problema. El primer ministro David Cameron viene tratando de conseguir que los proveedores de Internet en el país instalen automáticamente filtros contra sitios pornográficos. Los clientes deben solicitar que se levanten los filtros si quieren ver cosas de ese tipo.
Lentamente, los proveedores fueron aceptándolo. Sólo dos grandes todavía no han hecho la modificación. Ya se observan cambios. Un informe dijo que sólo 13 por ciento de los usuarios optaron por instalar los filtros antes de que fueran parte automática del servicio. Pero The Independent dijo que 95 por ciento de los usuarios de un proveedor decidieron mantenerlos una vez instalados.
En un mundo de nubes de Internet y dispositivos portátiles, la batalla contra la pornografía y sus falsas representaciones de las relaciones y el amor probablemente nunca se ganará del todo. Eso no significa, empero, que un ataque de los políticos, las organizaciones deportivas y la cultura popular no tendría ningún efecto.
En realidad, en tanto no comiencen a atacar al monstruo de la tecnología de frente, será difícil tomar en serio sus cruzadas contra el abuso doméstico. Jay Evensen is the senior editorial columnist at the Deseret News. Email him at even@desnews.com. For more content, visit his website, jayevensen.com.








