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El Clásico de los Clásicos no decepcionó y fue uno de los mejores partidos disputados entre Real Madrid y FC Barcelona de los últimos tiempos, y mira que hay muchos a considerar. Fue uno de los más intensos e igualados de los que recuerdo (y de eso hace ya casi cuatro décadas). Andrés Iniesta y Leo Messi, con un hat-trick, fueron determinantes para el 3-4 final en el estadio Santiago Bernabéu que vuelve a dejar la liga al rojo vivo a falta de nueve jornadas para el final de liga, con tres equipos en una estrecha pelea, siendo el Atlético de Madrid el beneficiado al colocarse colíder con los merengues (70 puntos) y los azulgranas a uno detrás.
El juego fue emocionante y con alternativas constantes, por momentos dominando los unos y después los otros, errores que favorecen a los locales y momentos después a los visitantes. El Barcelona abrió el marcador con golazo de Iniesta a la escuadra y asistencia de Messi a los siete minutos. Rápidamente, en jugadas muy parecidas del argentino Di María, que hizo lo quiso con el brasileño Alves, dio dos enormes asistencias a Benzemá para que el francés fusilara a placer, con dos tantos en tres minutos.
Por momentos, pareció que los azulgranas entregaban la liga, que su defensa tenía demasiadas pérdidas de agua, pero la realidad es que aguantó bien el sufrimiento. Incluso pasando a dominar la media cancha, donde parecía que Xavi Alonso y Modric se habían mostrado intratables todo el año y eran una muralla infranqueable para los culés. Pero fue un espejismo.

La superioridad numérica que ordenó Tata Martino en el centro del campo dio sus frutos, con Cesc Fábregas de falso delantero y con Messi un poco más retrasado que le permitía dar un pase más y mostrar toda su maestría. De la “Pulga” salieron todas las jugadas más dañinas para los blancos, e incluso el segundo gol que empataba de nuevo el choque antes del descanso.
El colegiado Undiano Mallenco no tuvo una noche acertada, aunque hay que decir que no fue nada fácil el intenso trabajo que tuvo durante el desarrollo de todo el juego y porque los jugadores con su actitud de querer engañar y meter presión, se lo complicaron mucho. No es fácil pitar tres penas máximas, dos de ellas al equipo local en la parte final del encuentro. Pero, desgraciadamente, el árbitro navarro terminó decantando y desequilibrando el juego con sus decisiones, que marcaron toda la segunda mitad del Clásico.
De los tres penaltis, dos fueron equivocados, repartiendo errores uno para cada equipo. En el primero (52’), Cristiano Ronaldo es claramente derribado por Alves, pero fue justo sobre la línea, antes de pisar el área. El astro portugués, que tuvo una de sus peores noches, anotó el 3-2 transformando el penal, y ya no volvió a aparecer. En el segundo, diez minutos más tarde, Neymar, también en su única jugada destacable, engaña a Undiano y hace un clavado justo cuando busca cruzarse con Sergio Ramos. La imagen repetida se ve claramente que no hay contacto del central del Real Madrid, que se lleva la tarjeta roja directa y dejando en ventaja a los azulgranas.
Messi anota de nuevo el empate a tres, pero tras descompensar el duelo con la injusta expulsión de Ramos, el Barsa aprovecha para ir a por la victoria ya que el empate no les valía de cara a restar los cuatro puntos que los merengues le llevaban de ventaja. Esta vez sí, un nuevo penalti muy claro, y poco entendible por parte de Alonso sobre Iniesta (82’), dan la oportunidad de nuevo al astro argentino a transformarlo en el tanto de la victoria del Barsa, con el 3-4 final.
En apenas una semana Leo Messi ha fulminado tres registros. Después de superar a Paulino Alcántara como máximo goleador histórico del Barcelona en la cita ante Osasuna, sobre el césped del Bernabéu dejó atrás a Di Stéfano con más anotaciones en los Clásicos y al mexicano Hugo Sánchez en la Liga, situándose como segundo goleador de todos los tiempos y a la espera de superar al mítico Zarra. Necesita anotar 15 goles en los nueve partidos que le restan para igualar la marca de 251 tantos en 277 partidos de liga regular. Polémica, espectáculo, goles, récords de Messi, y la liga de nuevo al rojo vivo, ¿qué más se le puede pedir a un Clásico?








