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Para Washington Calquín, su esposa, dos de sus hijas y un nieto, asistir a la Conferencia Mormona es el cumplimiento a su mayor sueño desde hace más de 48 años. La familia Calquín quien vino desde Santiago de Chile, para escuchar en vivo a sus líderes eclesiásticos, hicieron parte de las más de 100,000 personas que asistieron a las sesiones de la 182 Conferencia Semianual de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, que se efectuó en el Conference Center en Salt Lake City, Utah. Aunque la Iglesia hace esfuerzos extraordinarios para hacer llegar sus mensajes a todos los rincones del mundo, los miembros siempre tienen el anhelo y los deseos de poder atender aunque sea a una Conferencia en sus vidas. "Se ha cumplido el sueño de mi vida. He sido bendecido con tener una familia hermosa, y el poder estar con ellos aquí, me llena de un gozo que no cabe dentro de mí", comenta, el patriarca de la familia, mientras se lleva la mano a uno de sus bolsillos para asegurarse que tengan los tiquetes que le darán la entrada a la siguiente sesión. Washington se bautizó en la Iglesia cuando tenía 8 años de edad, junto con sus padres y sus hermanos. Inmediatamente quedó conectado y no tiene duda en su corazón, que ha sido la mejor decisión de su vida. Como muchos miembros pioneros en sus países natales, cuando recién se bautizó no tenía la oportunidad de escuchar la conferencia ni siquiera por radio. "Esperaba ansiosamente tres o cuatro meses más tarde, para leer los discursos en la Liahona, lo cual era un festín espiritual para mi temprana edad como miembro. Poco después podíamos escuchar apartes en la radio. Ahora con los avances de los medios de comunicación se puede ver en algunas capillas, pero no en vivo por el cambio de horario con relación a Salt Lake City". Para la familia Calquín ha sido el cumplimiento de uno de sus sueños, así como lo es para Astrid Leiva, quien vive en California y quien llegó a este país procedente de El Salvador hace más de 20 años. Astrid está muy agradecida por el apoyo que ha recibido tanto de los líderes, cómo de las enseñanzas que ha podido obtener para criar a sus hijos en un ambiente tan pesado, como es el California. Su esposo no es miembro de la Iglesia, pero en abril, su hijo Eldridge, de 13 años, le expresó a su padre el deseo que tenía de asistir a una de las Conferencias de la Iglesia en Salt Lake City. "El le contestó que se preparara, porque para la Conferencia de Octubre, ellos iban a viajar y a asistir", comenta la madre. Sin embargo, aunque tenía fe, sabía que iba a ser muy difícil por la situación económica . Cuando OKespañol le preguntó qué sacrificios había tenido que hacer para asistir a la Conferencia, las lagrimas rodaron por sus mejillas y con gran emoción respondió, "Salimos únicamente con lo de la gasolina y unas pupusas que hice para el camino, y ahora estamos aquí gozando de esta gran bendición y no nos ha faltado nada. La generosidad de la gente es tan grande que estamos abrumados". Cuando regresó a California se comunicó con este medio y comentó que su esposo estaba sorprendido por la gentiliza y la preocupación de sus amigos que encontraron en Utah, ya que gracias a ellos no les faltó nada, pudieron asistir a la Conferencia y disfrutar del espíritu de los mensajes impartidos. "Mi esposo estaba muy impresionado con los consejos que recibimos para el bienestar de nuestras familias". Así como estas dos familias que hicieron grandes sacrificios para llegar a Utah y escuchar en vivo a sus autoridades, cientos de familias a lo largo y ancho del mundo, viajaron grandes distancias para atestiguar la diferencia de escuchar en vivo a sus líderes y gozar del espíritu de su presencia. She is the Community Editor and investigative reporter for OKespañol a Spanish publication of Deseret Media. She has more than 20 years of experience writing and editing in Spanish. She focuses on education, health and immigration.









