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Si estás leyendo esto en tu trabajo —o, porque escuchaste mi consejo y tienes horarios flexibles, en el escritorio de tu casa— echa un vistazo a tu escritorio.
(No te preocupes. Prometo no decirle a tu jefe que estabas leyendo mi columna en el trabajo)
¿Qué ves frente a ti, además de la pantalla de la computadora?
Yo estoy escribiendo esto sentado a la mesa de mi cocina, por lo que veo una bolsa de papas fritas, un jarrón lleno de lavandas (que le regalé a mi esposa —sí, soy un marido excepcional), algunos diarios y revistas y, lo que es raro, una botella de limpiavidrios Windex.
Pero si estuviera en el trabajo, la vista sería muy distinta. Además del monitor, el mouse y el teclado de mi computadora, vería un muñeco cabezón de Darth Vader y el correspondiente llavero de Lego de Darth Vader, y varias pelotas anti-estrés, varios letreros e imanes que alaban las virtudes del tocino, un puñado de juegos de escritorio, peluches de Angry Birds, dos tazas llenas de lapiceras y lápices, algunos clips, algo de cambio para las máquinas expendedoras y unas cuantas fotos de mi esposa, mis hijos y otros familiares.
Parecen muchas cosas, pero tengo un escritorio bastante grande en mi cubículo, así que está todo cuidadosamente organizado y queda mucho espacio para trabajar.
Lo que yo no vería en mi escritorio serían pilas de papeles, carpetas y libros que no abro hace meses. Soy un poco obsesivo con el orden respecto a mi espacio de trabajo, por lo que en general tengo un lugar para todo, y todo está en su lugar.
Sin embargo, sé que no todos creen que el aseo del escritorio vaya unido a la excelencia laboral. Tuve muchos jefes y colegas que acumulaban tantos papeles, envoltorios de comida, tazas, lapiceras y otros ítems en sus escritorios que necesitaban una retroexcavadora para abrirse un espacio para trabajar.
Eso me volvería loco, pero a ellos nunca pareció molestarles.
Pensé en ellos cuando vi los resultados de una nueva investigación de OfficeTeam, un servicio de dotación de personal especializado en la colocación de profesionales administrativos.
OfficeTeam encargó a una encuestadora independiente que realizase entrevistas telefónicas a más de 300 gerentes de Recursos Humanos de Estados Unidos. Se les preguntó su opinión sobre los trabajadores que tenían escritorios desorganizados. Los resultados me parecieron interesantes.
Nueve por ciento de los encuestados dijo que tener el escritorio desordenado no era un problema y llegaron a señalar que un espacio de trabajo cubierto de basura era la marca de una persona creativa. Varios periodistas me dijeron eso cuando trabajaba de editor de un diario, y por lo general no les creía, especialmente si no podían encontrar un bloc de notas que necesitaban para una historia.
Otros, el 59%, dijeron que no había problema en tener el escritorio desordenado pero no mencionaron los posibles beneficios para la creatividad. Y el 32% dijo que no estaba bien y agregó que cuestionaría las habilidades para organizarse y la efectividad en el trabajo de quien tuviera el escritorio desordenado.
No trabajo en RR.HH., pero soy gerente, y yo diría que mi opinión está en algún punto medio entre la segunda y la tercera respuesta. No creo que haya una correlación directa entre el grado de desorden de un escritorio y la creatividad de la persona que lo usa. Sin embargo, tampoco pienso siempre que un escritorio desordenado sea un indicio de una persona desorganizada.
Supongo que, como con la mayoría de las cosas, trato de lidiar con este oneroso tema entre mis empleados yendo caso por caso.
Pero la gente de OfficeTeam tiene algunas ideas propias y específicas al respecto. No solamente el comunicado de prensa de la compañía sugiere que un escritorio ordenado puede mejorar la eficiencia laboral, también indica siete errores en la organización de un escritorio y cómo corregirlos.
Siempre busco consejos para ordenar, por lo que aquí van los errores:
- “Apilar”. El comunicado de prensa sugiere que las personas reciclen o tiren los papeles innecesarios y archiven o escaneen lo demás.
- “Incontinencia”. Utiliza tazas, cajones, bandejas u otras cosas para mantener tus cosas en su lugar. Soy un gran defensor de este método.
- “Acaparar”. El comunicado de OfficeTeam sugiere que si no tocaste algo durante un año, probablemente no necesite estar en tu escritorio. Tiene sentido para mí, por eso trato de jugar con la cabeza de Darth Vader al menos una vez por día.
- “No aprovechar la tecnología”. Dejar de usar papel puede ayudar a eliminar el caos en un escritorio, pero sólo si utilizas un sistema de archivos digital o una aplicación organizadora para controlar todo, dijo la empresa en el comunicado.
- “Exceso de accesorios”. El comunicado de prensa de OfficeTeam dijo que no tiene nada de malo mostrar tu personalidad decorando el espacio de trabajo, “pero deja tu colección de ositos de peluche y posters gigantes de gatos en casa”. Mmmm. Creo que tengo un problema con esto, pero si quieres llevarte mis juguetes de la oficina tendrás que pasar sobre mi cadáver.
- “Llenar todo de migas”. Tira los paquetes de comida, deshazte de las tazas vacías y platos sucios, y limpia tu superficie de trabajo después de comer, aconseja el comunicado. Definitivamente de acuerdo.
- “Limpiar sólo una o dos veces por año”. OfficeTeam aconseja dedicar un par de minutos a limpiar tu espacio de trabajo al final de cada día. Es lo que hago, y funciona de maravillas. Pienso que los consejos de OfficeTeam son sabios, pero sé que el aseo del espacio de trabajo puede generar mucha discordia entre los colegas. Me interesa saber tu opinión al respecto. ¿Qué tan limpio o desordenado está tu escritorio? ¿Qué cosas hay en él que nunca tirarías, y que podrías eliminar fácilmente? ¿Tener un escritorio desordenado —tuyo o de otra persona— alguna vez te causó problemas con tu jefe o colegas? ¿Cómo lidiaste con ello? Y si tu escritorio está siempre ordenado, ¿cuáles son tus secretos para organizarlo?
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