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Cómo manejar las crisis de tarea escolar

Cómo manejar las crisis de tarea escolar


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Salt Lake City – Esta semana en LIFEadvice, la asesora Kim ofrece recomendaciones y consejos para los padres que temen las batallas con la tarea al regresar a la escuela.

Pregunta:

A medida que se acerca un nuevo año escolar, advierto que en nuestra casa vuelve a instalarse el temor a la hora de la tarea. Mi hijo, al que aún le cuesta leer, puede estar pasando un día excelente, pero en cuanto digo las palabras, “Es hora de la tarea”, todo se convierte en una batalla en la que es difícil saber hasta dónde presionar para que la lectura no se convierta en algo tan negativo. ¿Tiene algún consejo para el momento de la tarea y cómo puedo manejarlo mejor?

Respuesta:

Es una cuestión compleja, ya que su hijo obstinado sabe que no puede obligarlo a pensar, a escribir ni a leer. Puede obligarlo a sentarse a la mesa, pero no puede hacer mucho más que eso. La fuerza, por lo tanto, no es el camino.

Lo más importante es no perderla. Un niño en crisis desencadenará sus dos temores principales: el fracaso y la pérdida (fracasar como padre y dejar en la vida a un niño que se encamina al fracaso). Hay que mantener la confianza en nuestro valor y en nuestra vida de aprendizaje si queremos ayudar a un hijo. Hay que recordar que no es nuestro valor lo que está en juego y que no es el fin del mundo, independientemente de lo malas que puedan verse las cosas esta noche.

Voy a abordar algunas crisis habituales de tarea escolar, la lucha de poder y cuestiones de desaliento, y daré consejos en cada caso, pero lo primero que debe hacerse (si un niño tiene problemas con la tarea) es determinar si el niño tiene algún tipo de problema de aprendizaje.

Si la tarea parece demasiado difícil, la comprensión de la lectura por parte del niño parece pobre o tiene problemas con matemáticas, podría tratarse de una discapacidad grave o de una diferencia menor de forma de aprendizaje. Si se sospecha que puede haber algún problema de ese tipo, es necesario someter al niño a pruebas y pedir a la escuela que contribuya a establecer un plan de educación que sea más adecuado para él. También se podría explorar por cuenta propia de qué manera aprende mejor. Puede intentarse enseñarle por medio de diferentes métodos (visual, verbal y de experiencia) y observar con cuál se identifica. También puede leerse un artículo que escribí en 2012 con consejos sobre cómo empezar bien el año escolar.

Los siguientes son algunos problemas comunes y consejos para combatir el miedo a la tarea escolar.

  1. Resistencia por temor al fracaso: Eso sucede cuando un niño teme no ser suficientemente inteligente y se niega de plano a hacer la tarea. Esos niños suelen decir que no les importa la escuela. No entregan trabajos porque se sienten más seguros si se los califica de irresponsables que si se los cataloga de tontos. Pueden perder cosas, olvidar libros o papeles, así como olvidar por completo mencionarnos la tarea porque tienen demasiado miedo al fracaso. Si su hijo se comporta de esa forma, es porque funciona según la idea de que la vida es una prueba y de que su valor está vinculado a su desempeño. Eso significa que hay mantener conversaciones con él con regularidad y explicarle que los errores no son el fin del mundo. Hay que explicarle que la vida es una gran aula, que hay algunas lecciones difíciles y que todos tenemos un mal rendimiento en ocasiones, pero que eso no afecta nuestro valor como personas, sino que sólo nos muestra las áreas en que tenemos que aprender más. Nuestro valor es infinito y absoluto, y se basa en el hecho de que somos un alma única e irreemplazable. Tal vez haga falta leer algunos de mis otros artículos para comprender a fondo la idea, de modo tal de poder enseñársela a un hijo.
  2. Perfeccionismo por temor al fracaso: Se produce cuando un niño piensa que su valor está vinculado a su desempeño, pero en lugar de evitar el trabajo se estresa y llora porque no lo hace a la perfección. Mi hijo llegó a casa un día diciendo que le iba mal en matemáticas. Llamé a la maestra y me dijo que el niño era su mejor alumno, pero que había resuelto mal un solo problema en una prueba de matemáticas (lo cual, para un perfeccionista como él, significaba que le iba mal). Esos niños tienen que aprender que su valor no está vinculado a su rendimiento. Tienen que aprender a sentirse motivados por el amor a aprender y a crecer sin miedo a fracasar porque, incluso si les va mal en una prueba, eso no cambia su valor. Sin duda queremos que se esfuercen, pero desde un lugar de pasión por el aprendizaje, no porque haya algo que temer. Tal vez sea necesario que también los padres trabajen sobre ese tema.
  3. Cuando la tarea es demasiado difícil: Las tareas escolares que plantean un desafío son la oportunidad perfecta para hablar con los niños sobre los retos de la vida y cómo podemos manejarlos. ¿Cuáles son nuestras opciones cuando las cosas son difíciles y no parecen tener sentido? ¿Qué podemos intentar? ¿Con qué recursos contamos? ¿A quién podemos recurrir en busca de ayuda? Se plantean las preguntas y se deja que el niño dé las respuestas. Enseñarles a resolver problemas y a abordar desafíos puede ser más importante que la tarea.
  4. Cuando la tarea es demasiado fácil: La razón por la que algunos niños odian la tarea es que les resulta aburrida y encuentran que no les presenta dificultad alguna. Si un niño se resiste a hacer la tarea escolar pero puede hacerla con rapidez, tal vez haga falta hablar con la maestra respecto de un trabajo que represente un mayor desafío. Algunos docentes no tienen tiempo ni recursos para dar a los niños brillantes un trabajo aparte, pero se les podría ofrecer ayuda en ese sentido.
  5. ¿Su hijo es haragán? La mayor parte de los niños no lo es. Pienso que su conducta perezosa oculta el hecho de que la tarea es demasiado difícil, demasiado fácil o que no les interesa, o es posible que les apasionen otras cosas. Hay que mantener largas conversaciones (en las que escuchemos más de lo que hablemos) con los hijos, de modo tal de determinar qué sienten en verdad en relación con la escuela y todo lo que hacen. ¿Qué los emociona? ¿Qué les interesa? ¿Qué les molesta de latarea? ¿Qué podría motivarlos a preocupase por sus calificaciones, por su futuro o su vida? (Soy partidaria de recompensas que sean consecuencias naturales del esfuerzo, tal como pasará algún día con las bonificaciones en el trabajo.)
  6. Falta de organización, memorización y habilidades de estudio: En 2011 escribí otro artículo con algunos consejos sobre el estudio que convendría leer. Tiene ideas para ayudar a los niños a memorizar datos y a aprender matemáticas. También hay un excelente libro titulado “Why Bad Grades Happen to Good Kids (Por qué niños buenos obtienen malas calificaciones), que podría servir de ayuda ante un niño desorganizado.
  7. Padres controladores o que hacen la tarea de sus hijos: Los padres deben guiar pero no presionar, y ayudar pero no hacer el trabajo de los hijos. Hay que ayudarlos a encontrar recursos online para resolver un problema en lugar de darles la respuesta. Eso hará que los niños se consideren capaces e inteligentes, que sientan que tienen las habilidades necesarias para hacer cosas por sí mismos. Hay que estar atentos a la aparición de temores al fracaso y la pérdida que podrían volvernos impacientes, controladores y en exceso exigentes respecto de la calidad de su trabajo. Hay que dejar la calidad a cargo suyo lo más posible y pedirles permiso para hacer sugerencias en lugar de hacerlas directamente. Eso demuestra a los niños que se los respeta y hará que nos ganemos el respeto de ellos. También recomendaría buscar ayuda externa en caso de ser necesario. Ayuda externa podría ser cualquiera excepto nosotros. Por ejemplo, conocí una familia que decidió que todos sus hijos se sentarían a la mesa al volver de la escuela a su casa y harían la tarea juntos. Los niños mayores ayudarían a los menores y, si alguno no tenía tarea, podría leer o ayudar a alguno de sus hermanos. Otra idea es hacer intercambios con vecinos: ayuda con la tarea escolar a cambio de cortar el césped o de una comida casera. Si se tienen los medios, siempre hay ayuda profesional como el Sylvan Learning Center o hasta estudiantes universitarios que quieren ganar algún dinero. Los niños suelen trabajar mejor con otras personas que con NOSOTROS. También hay que recordar que la tarea de cada día es una lección (en el aula de nuestra vida) y otra oportunidad de ser inteligentes, maduros y afectuosos. No siempre se lo manejará a la perfección, pero siempre se tendrá una nueva oportunidad de practicar al día siguiente.

Hay que seguir esforzándose. ¡Podemos hacerlo!

Kimberly Giles es la fundadora y presidenta de claritypointcoahing.com. También es autora del nuevo libro “Choosing Clarity: The Path to Fearlessness” (Elegir la claridad: El camino a la valentía”, además de asesora y conferencista.Cecilia Beltramo is a Uruguayan translator, journalist and borzoi breeder living and working in Buenos Aires, Argentina, for several years now for both local and international media. You can contact her via email at: ceciliabeltramosalaverria@gmail.c

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