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Una de mis mayores satisfacciones es ser madre. Mi hija Valeria es mi todo. Presenciar sus sonrisas y compartir juntas momentos de alegría y diversión, me llenan de regocijo.
Al convertirnos en padres, el sentimiento de amor, protección y seguridad hacia nuestros hijos y familia, se incrementa aún más. Implementamos medidas de prevención y de seguridad a todo nuestro alrededor, inclusive en nuestros vehículos. Portamos asientos de seguridad para los niños pequeños y confirmamos el uso de cinturón de seguridad en todo momento. No soy la excepción en este tema, es común escucharme decir a mi hija: “!Si no te pones el cinturón, no nos vamos!”.
Mi padre comenzó a instruirme en conducir un vehículo a los 12 años de edad; a los 15 obtuve mi primer licencia de manejo. A la fecha, con algunos años de experiencia al volante, solo he recibido de vez en cuando sonrisas y saludos de los agentes de Policía y no infracciones de transito.
Aunque debo confesar que respetar limites de velocidad, aplicar reglas de manejo y en general ser precavida y cautelosa al conducir, llega a causar enojo a muchos conductores. Estos suelen criticar el cuidado al manejar de muchas personas, incluyéndome, diciendo que manejamos como "viejitas". He aprendido a ignorar estas muestras de intolerancia y enfocarme en continuar siendo precavida al manejar.
En mis primeros años de conductora, al ir al volante, otro conductor hizo una maniobra que puso en peligro a los otros vehículos que íbamos cerca. Mi reacción fue utilizar el claxón, tratando de hacerle saber al temerario conductor: "Hey, te vi, ¡no hagas eso!". Mi padre, quien me acompañaba en el auto en ese momento, me corrigió y dio un gran consejo que nunca he olvidado: "Ese tiempo y esfuerzo que utilizaste en usar el claxón, mejor úsalo para "espejear" a los demás automóviles, comprobar que estas en una zona segura y utilizar el freno si es necesario. Es más importante saber frenar que usar el claxón. Maneja a la defensiva y no a la ofensiva".
El pasado 13 de Mayo entró en vigor la nueva ley SB-253 que prohíbe el uso de teléfonos celulares mientras se conduce un vehículo. Cuando aun estaba en discusión y antes de ser aprobada, un amigo publico en Facebook su enojo por la creación de esta ley, comentando: "Esta nueva ley es tonta. ¿Cual es la diferencia entre hablar por celular cuando conduces y hablar con otra persona que esta en el vehículo cuando conduces?".
En mi opinión personal, no existe una respuesta a esta pregunta, existen miles de respuestas, tan variadas y distintas como cada persona. Hay un dicho que dice: "Cada cabeza es un mundo", refiriéndose a que cada persona piensa de manera distinta sobre un mismo tema. De la misma manera, toda persona reaccionamos y actuamos de diversas maneras a una misma situación. Hay personas quienes pueden realizar operaciones quirúrgicas y otras que con solo ver sangres se desmayan. Es correcto, todos somos diferentes, con ello trato de exponer que así como existen diversas tipos de opiniones, de la misma manera, existen personas que poseen o no, la habilidad de utilizar el celular mientras se conduce.
Las leyes se forman para crear orden y brindar un ambiente de seguridad para todos. En cuanto a las leyes de transito, el Departamento de Seguridad Publica de Utah y su División de Licencias de Manejo, nos hacen un recordatorio sobre la importancia al conducir un vehículo, en una leyenda que aparece en la carta que se nos envía cuando recibimos precisamente nuestra Licencia de Manejo, la cual dice en su traducción al español: “**En nombre delestado de Utah, nos gustaría recordarles que cada vez que se ponga detrás del volante, su vida y las vidas de los demás en las carreteras de Utah están en sus manos. Por favor, conduzca con seguridad y responsabilidad”**. (“On behalf of the state of Utah, we would like to remind you that every time you get behind the wheel, your life and the lives of others on Utah's road are in your hands. Please drive safely and responsibly").
Esta es una enseñanza que cobra un mayor significado cuando se aprende en carne propia. En un periodo de un poco más de un mes viví momentos de desesperación y tristeza al pasar por dos accidentes automovilísticos que afectaron a mis seres queridos. Dos accidentes que pudieron haberse evitado.

A principios del mes de Abril, después de seis increíbles y fabulosos días de unas gratas vacaciones en California, con visitas a playas, parques de diversiones, comercios y demás, ese brillante amanecer nos dirigíamos a un lugar turístico utilizando una autopista. Todo iba de manera normal, todos felices y contentos a la espera de regocijarnos con más momentos de diversión y alegría en compañía de nuestras familias. Todo se vio empañado por el descuido del conductor de un auto compacto, quien por una distracción de segundos, provoco que su automóvil invadiera el carril anexo y golpeara en dos ocasiones la parte trasera de uno de nuestro vehículos, lo que ocasiono que perdiera el control, chocara de frente contra una barrera de concreto, girara 270 grados y finalmente volcara en plena autopista.
El auto compacto solo se daño una lámpara delantera y nadie en su interior resulto lastimado. Sin embargo, todos los ocupantes de nuestro vehículo resultaron lesionados; los mas graves permanecieron varios días en el Hospital a consecuencias de sus heridas.
Por la distracción de un conductor, una joven estuvo en peligro de perder a su bebe de 26 semanas de gestación al presentarse contracciones por dos días continuos. Otra persona sufrió una fisura en la cadera que le provoco fuertes dolores y problemas de movilidad los cuales continúan hasta la fecha. Una persona de edad avanzada presento quebradura de dos costillas, en conjunto a problemas de control de alta presión y diabetes que pudieron haber ocasionado complicaciones mayores. A pesar de haber pasado por este triste episodio, me siento bendecida, pues doctores y enfermeras comentaban cuan afortunados habíamos sido al sufrir por un accidente de esta magnitud y todos estar en proceso de recuperación.
Nunca supimos porque el conductor del auto compacto se distrajo del volante, lo único cierto es que esa distracción de segundos provoco este accidente que termino con nuestras vacaciones. Así fue como cambio nuestras sonrisas por tristezas, causando heridas, dolor y sufrimiento. Transformo nuestro placido descanso en un cuarto de hotel, en noches de preocupación, angustia y desvelo en una sala de hospital.
Hace una semana, iba manejando mi choche acompañada por mi hija y mi sobrina, camino a llevarlas a sus clases después de la escuela. Íbamos felices disfrutando de una hermosa y agradable tarde. Al llegar a una intersección nos toco la luz roja y detuvimos nuestra marcha. De manera imprevista un vehículo salió de la nada a toda prisa, golpeo nuestro coche, nos aventó varios metros, hasta que finalmente fuimos a parar al otro lado de la calle. Las tres sufrimos lesiones, pero quien mas daño recibió fue mi hija Valeria pues el vehículo golpeo nuestro auto justo en el sitio donde ella iba sentada. Después del golpe, todo fue confusión. El llanto y los gritos de dolor y de miedo de mi sobrina y mi hija se podían escuchar alrededor de la escena. Vidrios por todas partes y personas rodeando nuestro coche. Minutos después llegaron ambulancias, bomberos y agentes de Policía. Estos últimos, después de realizar las primeras investigaciones, me hicieron saber que el otro conductor admitió haberse distraído al estar usando su GPS, no vio la luz roja, se paso el alto, golpeando así nuestro coche. Incluso al ir a buscarme al Hospital donde atendían a mi hija, el Agente de Policía confirmó nuevamente las causas del accidente e indicó que el otro conductor había recibido una citación para ir a Corte por haber provocado el accidente al ir utilizando su celular.

Nunca voy a olvidar el momento cuando escuche a mi hija gritar aterrorizada: "¡Mamaaaá!", y al voltear hacia ella, me extendía sus brazos en busca de protección, mientras como en una película en cámara lenta veía como su cuerpecito se tambaleaba y una cortina de pedazos de vidrio volaban por todas partes. Retenida en mi mente esta la expresión de miedo y sufrimiento en el rostro de mi hija y mi sobrina después del golpe a nuestro coche. Su llanto y sus gritos pidiendo ayuda se han quedado grabados en mi memoria. Presente esta la imagen de mi hija acostada en esa cama de la sala de emergencias con su ropa impregnada de pequeños pedazos de vidrio, siendo inevitable recordar su dolor, sus heridas, sus lagrimas.
Tras estas tristes experiencias, si el día de hoy alguien me preguntase, cual es la diferencia entre usar y no usar un teléfono celular mientras se conduce un vehículo, sin dudar, mi respuesta seria: LA DIFERENCIA ES EL DOLOR, DAÑO FISICO Y SUFRIMIENTO QUE PUEDE CAUSAR A QUIENES AMAMOS.

Ya han pasado once días de este último accidente, por el corto tiempo, el dolor y las molestias aun persisten y será así por varios por varias semanas más. Pero hay algo de lo que poco se habla: EL DAÑO EMOCIONAL que resulta y queda presente aún por más tiempo que las heridas físicas. Después del accidente de auto, mi hija llora dormida y se despierta asustada por las noches. Varias veces al día me pregunta por que el vehículo que nos choco tuvo que golpear precisamente donde ella estaba sentada, porque no en otro lugar. Cuando se sube a un vehículo, se coloca en la parte central del asiento, no quiere sentarse junto a las puertas. Cuando se le pide que lo haga, se niega y solo expresa: "Aquí estoy bien".
Los accidentes automovilísticos se pueden prevenir. Conducir un vehículo es una gran responsabilidad que requiere nuestra concentración y el 100% de nuestra atención. Todo teléfono celular ó dispositivo electrónico es una distracción al volante.
Haciendo añoranzas, no hace muchos años atrás, los teléfonos estaban pegados a un cable en la pared, en el interior de los edificios, incluyendo nuestros hogares. Cuando regresábamos de nuestras labores diarias, era cuando nos avisaban que alguien nos había llamado y nos daban sus mensajes. Podíamos pasar horas sin necesitar un teléfono cercas de nosotros. Y entre otras cosas, para llegar a una dirección, siempre era agradable saludar a alguien en la calle e iniciar conversación con un: "Disculpe, ¿sabe como puedo llegar a este lugar?”. Sin lugar a dudas los teléfonos celulares y demás dispositivos electrónicos, nos han traído modernidad y comodidad, pero cuando los usamos de manera incorrecta pueden ocasionar tragedias.
Provocar un accidente a causa de usar el celular mientras se conduce un vehículo ó verse involucrado y lastimado por la misma causa, como nos sucedió a mi familia y a mi, no es una situación agradable. Las secuelas y el daño quedan para siempre. No esperen a aprender esta lección en carne propia, créanme, es muy dolorosa.
La seguridad al manejar inicia por nosotros mismos y esta en nuestras manos. Hagamos que "NO UTILIZAR EL CELULAR MIENTRAS MANEJAMOS", sea una medida de seguridad en nuestros automóviles y no solo una ley de transito que hay que respetar. Las multas de transito se pagan y quedan en el olvido. El sufrimiento, heridas y cicatrices de quienes amamos, quedan en nuestras memorias por siempre. Maricruz Reyes, Mexicana. Apasionada por la información, las artes y el bienestar. Su mayor satisfaccion: ser Mamá.









