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Cada año, cientos de familias de Utah luchan con los niños que huyen del hogar. La mayoría de estos fugitivos son adolescentes que tienen problemas en casa o en la escuela.
Lo que estos chicos no se dan cuenta es que la calle puede ser un lugar peligroso.
Durante el 2014 más de 2.000 jóvenes de Utah se fueron de sus casas. Una de esas personas es Michaela Kerby.
En abril, Michaela, 17, se huyó de su casa "proctor" que es un programa de cuidado de crianza para adolescentes con problemas. Ella y una amiga robaron un poco de dinero y se fueron.
Su madre, Charlotte Kerby, recordó los pensamientos atormentadores que corría por su mente todos los días que su hija estaba desaparecida.
"Fue una pesadilla", dijo.
Charlotte dijo que constantemente se preguntaba, "¿Está bien? ¿Está herida? ¿Alguien le hizo daño?"
Mientras, Michaela cuenta que "Cuando llegamos a la estación de TRAX no sabíamos para donde ir".

Ella y su amiga se quedaron en la casa de diferentes amigos y conocidos, Michaela recuerda una situación particularmente aterrador con un hombre con quien se estaban quedando.
"Él... fumaba marihuana todo el tiempo, y él nos golpeó y nos empujaba," dijo.
Las chicas rápidamente se dieron cuenta de que esta no era la libertad que ellas esperaban encontrar.
"Todo el tiempo sentía que estaba en una situación peligrosa, porque más de la mitad de la gente que conocíamos toman drogas o, hacen cosas ilegales," dijo Michaela.
Pero Mcheala no sentía que podía regresar a su casa.
"Fue difícil", dijo. "Lloré mucho porque me sentía tan culpable todo el tiempo."
Veintiún días después de haberse huido, Michaela finalmente fue rastreada por un investigador privado que trabaja de voluntario para un grupo que se llama Centro de búsquedas y investigaciones o CFSI.
"Yo estaba "eufórica, dijo la madre Charlotte. "Lloré, ya sabes, lágrimas de felicidad porque sabía que ella estaría a salvo."
Michaela tiene ahora una nueva apreciación para todos aquellos que trabajaron tan duro para encontrarla.
"Me gusta pasar tiempo con mi familia mucho más que antes", dijo.
Y tiene un pequeño consejo para otros niños pensando en huir: "Es la opción más idiota que uno puede elegir, porque no vale la pena".








