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Los padres con frecuencia se preguntan cómo pueden ayudar a sus hijos adolescentes a tener más confianza en sí mismos. Sin duda es un objetivo loable, dado que los adolescentes que son más seguros tienden a tener más éxito en la escuela, en sus círculos sociales, en las actividades extracurriculares y también en la vida adulta.
Seamos padres, tíos, hermanos o abuelos de adolescentes, o hasta si se trabaja con adolescentes, las siguientes son cuatro cosas que podemos hacer para respaldar a los adolescentes que forman parte de nuestra vida.
1 Darles oportunidades de ser útiles
Hay varios motivos por los cuales el servicio proporcionará más seguridad a un adolescente. Cuando comprueba que tiene la capacidad de hacer una diferencia positiva en la vida de otros, aprenderá que puede ejercer influencia en su entorno y en quienes lo rodean. También empezará a pensar en sí mismo como una persona que ayuda a otros y, por lo tanto, como una “buena” persona. Lo más importante, sin embargo, es que desarrollará el hábito de hacer lo que debe hacerse en lugar de cuestionar su capacidad de hacerlo.
2 Equilibrar apoyo y límites
La investigación demuestra que los padres puede inscribirse en cuatro categorías según su estilo: autorizados (mucho apoyo, muchos límites), permisivos (mucho apoyo, pocos límites), autoritarios (poco apoyo, muchos límites) y distantes/negligentes (poco apoyo, pocos límites).
Los padres de estilo autorizado son los que más probabilidades tienen de generar una autoestima alta en sus hijos. Un padre autorizado es aquel que tiene expectativas claras, justas y coherentes. Los padres alientan la independencia y expresan afecto con frecuencia. Quieren que sus hijos expresen sus propias opiniones, y las escuchan. No son padres débiles ni distantes, sino que trabajan con sus hijos y les permiten, de formas adecuadas a su edad, conformar su manera de ser padres.
3 Enseñarles a ser competentes
En el fondo, la seguridad consiste en saber que se puede manejar todo lo que surja, de modo que es eso lo hay que enseñar a un adolescente. Un ejemplo es darle un billete de 50 dólares y decirle que lleve a sus hermanos a cenar fuera, de tal manera que aprenda a ordenar, pagar y dejar propina en un restaurante.
Enviarlo a la tienda de alimentos con una lista, y por favor, por favor, no limite sus conocimientos a roles de género estereotipados. Los varones tienen que saber cocinar, lavar la ropa y la vajilla, y también a coser un botón. Las niñas tienen que saber cambiar un neumático, chequear el aceite del auto, cambiar una bombilla eléctrica, usar herramientas eléctricas y cortar el pasto.
Si bien no puede esperarse que lleve la casa, un adolescente debe saber cómo limpiar la casa y realizar tareas menores. Cuanto más preparado esté para el mundo real, más seguro se sentirá, tanto ahora como en el futuro.
4 Decir estas palabras más a menudo (y con sinceridad): “Confío en tu criterio”
Si la idea de decir eso a un adolescente nos atemoriza, hay que tomarse el tiempo necesario para determinar la razón. Después de todo, a menos que se trate de un adolescente con problemas graves, es probable que tome decisiones acertadas el 90 o el 95% del tiempo. Como mínimo, tiene que haber una esfera en la que se confíe en las decisiones de un adolescente, y hay que hacérselo saber.
Los adolescentes que saben que tienen la confianza de alguien, sobre todo de una figura de autoridad, protegerán esa confianza. Por otra parte, dar a los adolescentes la oportunidad de ejercer su opinión los preparará para tomar decisiones importantes en el futuro.
¿Recuerdan los cuatro estilos de padres que mencionamos antes? Es más probable que los niños que crecen con padres de estilo autoritario sean nerviosos e indecisos. Hay que dar confianza a los adolescentes a través de la confianza que depositamos en ellos.
Si bien los años de la adolescencia pueden ser un período turbulento e inseguro, no es necesario que así sea. Esas cuatro herramientas pueden empoderar e impulsar a los adolescentes en el camino hacia la concreción de sus posibilidades como adultos exitosos. Rachel Chipman is a graduate of Brigham Young University. You can contact her at racheldchipman@gmail.com.








