Ajedrez en las escuelas: el cl?sico juego de la mente vuelve a cobrar vida

Ajedrez en las escuelas: el cl?sico juego de la mente vuelve a cobrar vida


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Fischer ganó notoriedad como personaje público y directora ejecutiva de First Move, una organización sin fines de lucro con sede en Seattle que enseña ajedrez en las escuelas utilizando las clases que Fischer graba en video y son dictadas luego en el aula por docentes locales.

En cada una de las escuelas que ha visitado desde entonces, los estudiantes ya la conocían: miraban y aprendían ajedrez con ella durante una hora por semana.

No tardó mucho en adoptar el sobrenombre de dama del ajedrez. “Ya es oficialmente parte de mi título”, dijo la ex docente que en los últimos 10 años ha visitado casi 200 escuelas en todo el país.

Fischer integra un movimiento creciente que emplea diferentes metodologías para poner el juego más grande del mundo al alcance de los estudiantes, aun los más pequeños. La teoría que impulsa el movimiento es que el ajedrez es mucho más que un juego. El ajedrez estimula el pensamiento creativo y mejora el desempeño en lengua y matemática, sostienen sus defensores, revelando a menudo un potencial en los niños que puede no manifestarse tanto con el papel y el lápiz.

Actualmente, hay una investigación considerable que avala muchas de estas afirmaciones, y existe una gran demanda de programas que ponen el ajedrez al alcance de estudiantes en la escuela. En suma, aunque quizá no sea la esquiva panacea, el ajedrez es visto cada vez más como una herramienta muy valiosa del programa de estudios y el desarrollo mental.

En todo el programa de estudios

Los últimos años han producido una cantidad de trabajos de investigación en el mundo entero que muestran el impacto del ajedrez sobre las mentes jóvenes. Experimentos en Irán, España e Italia han demostrado resultados sólidos en cuanto a habilidades cognitivas, de razonamiento espacial, para la resolución de problemas, matemática y lenguaje.

El estudio italiano de 2013, por ejemplo, demostró resultados contundentes entre los hablantes no nativos y entre los niños en la mitad sur pobre del país, lo cual sugiere que el ajedrez podría ofrecer beneficios donde más se necesitan.

Y una investigación de 2011 en Texas sugirió que el ajedrez puede llegar a ser particularmente eficaz para niños con necesidades especiales.

En vista de la seriedad de las pruebas con respecto al impacto académico, no sorprende que los educadores hayan comenzado a pensar maneras de integrar directamente el juego al programa escolar.

Una educadora que se embarcó enérgicamente en esto es Alexey Root, ex campeona femenina estadounidense de ajedrez que enseña un curso de formación en ajedrez en la Universidad de Texas en Dallas.

Además de sus cursos de formación online, los seis libros de Root ofrecen ideas de planificación de programas para integrar el ajedrez a lengua y escritura; matemática y ciencias; artes visuales; y el estudio de historia, cultura y geografía.

Una de las bondades del ajedrez, sostiene Root, es que nadie pierde en realidad porque cada partida es una oportunidad única de aprender algo nuevo.

“Cómo te fue hoy”, le preguntó Root a un joven competidor en un ascensor. “Aprendí”, respondió él, usando el eufemismo del ajedrez para perder. Pero, como señala Root, el Ajedrez es un juego donde ese eufemismo es realmente cierto.

Primero la diversión

Hay una demanda sorprendentemente fuerte de programas que ofrecen enseñanza de ajedrez en la escuela y como actividad extra-escolar, inclusive en los primeros grados.

“Por cada alumno en edad escolar que tengo, ahora 20 son de la escuela elemental”, dice David Brooks, director del Knight School en Birmingham, Alabama.

El ajedrez es la tercera prioridad en Knight School, una escuela de ajedrez extra-escolar con fines de lucro con sede en Birmingham, que maneja equipos de ajedrez destinados a 110 lugares en Birmingham.

Se dedican al ajedrez, lógicamente. Pero en orden de prioridad, lo primero es el espíritu deportivo, dijo Brooks, y luego la diversión.

“Solamente contrato a personas que no son jugadoras de ajedrez”, dijo Brooks. “Busco profesores que sean buenos con los chicos, como el extraordinario consejero de campamento. Todos mis instructores comienzan desde cero”.

Brooks dicta todas sus clases usando los videos que graba, una táctica por vez, que luego son mostrados y supervisados en cada grupo escolar por 22 instructores que contrata.

Brooks tiene como norma no rechazar a un niño por no poder pagar la cuota. Ellos ofrecen una enseñanza de escala deslizante, que de otro modo cuesta US$90 mensuales, a toda familia que no pueda costear las cuotas, utilizando un decálogo de honor. “Si solicitan una beca, la obtienen”, dijo Brooks.

Y si bien Brooks prioriza el clima de diversión y no se propone crear campeones, también produce algunos clubes muy competitivos. Las escuelas dentro de su sistema normalmente ganan campeonatos estatales en sus segmentos de edad.

¿Cuándo considera, entonces Brooks, que ha cumplido su misión con sus alumnos? ¿Quiere que los chicos sean viejos ágiles jugando ajedrez en una plaza de la ciudad?

“Sí, quiero eso”, dijo Brooks. “Ante todo, quiero que sean la persona más creativa en la mesa de una corporación. Quiero que sean la persona que, cuando otros digan que no hay una solución, digan ‘Ah, hay montones de soluciones’”.

Hasta hace cinco años, Brooks manejaba su programa de ajedrez en forma paralela mientras mantenía su empleo de tiempo completo como docente en una escuela católica local. Dado que comenzó a trabajar con horario completo en Birmingham, recientemente contrató docentes para más establecimientos en Alabama y Texas.

Un programa de educación

Brooks considera que su Knight School es complementaria antes que competitiva, con programas basados en planes escolares como First Move, y la descripción que hace Wendi Fischer de estos últimos parecen respaldar esa idea.

“First Move es un programa de educación que usa como herramienta el ajedrez”, dijo Fischer. Todo lo que se enseña en First Move forma parte del programa escolar –a menudo matemática, pero también se extiende a estadística, metodología científica, prueba de hipótesis y clases de historia y cultura.

“Cuando empezamos nos dijeron que nunca obtendríamos una hora de clase, que nunca conseguiríamos docentes para que la dictaran y las escuelas nunca las pagarían. Se equivocaron en todos los puntos”.

Los docentes no se sienten intimidados porque el material se presenta paso a paso en video. Después de unos minutos de instrucción, la dama del ajedrez asigna un ejercicio. El docente detiene el video y la clase trabaja en la tarea. Luego vuelven a la grabación.

“Tenemos una hoja de trabajo donde aparece ‘¿a quiénes equivale la reina?’ dijo Fischer. Los alumnos de segundo y tercer grado utilizan luego el sistema de puntos asignado a cada pieza para descubrir las 16 combinaciones que igualarían el valor de la reina. Una torre (5), un peón (1) y un rey (3) por ejemplo, equivalen a los 9 puntos de una reina.

De paso, los alumnos usan pre-álgebra, utilizan una T para la torre y una p para los peones.

El programa First Move también introduce a los niños en la historia, centrada especialmente en la Edad Media y en Europa Occidental, pero señala también los orígenes del juego en India, observando cómo se propagó el juego a través de los mercaderes.

“Para muchos niños, es una manera diferente de pensar”, dijo Fischer. “Pueden tener dificultades con la clase normal de matemática. Pero cuando la ven en el ajedrez, es diferente”.

A los niños se los alienta a ayudarse mutuamente a descubrir el juego, y las escuelas organizan con frecuencia noches familiares de ajedrez, que según Fischer cuentan con una buena asistencia.

“Tenemos muchas escuelas con alumnos que aprenden inglés”, dijo Fischer. “Muchos de sus padres saben jugar al ajedrez y saben que no se necesita hablar para jugar al ajedrez”.

También percibe beneficios sociales. Una mamá dijo que su hijo autista, que nunca había tenido amigos, se había vuelto muy bueno en ajedrez, y ahora otros chicos en la clase lo invitaban, usando el ajedrez como punto de apoyo.

“Si ese es el único beneficio que obtuvo ya sería suficiente”, dijo Fischer. “Pero sé que fueron más”. Email: eschulzke@desnews.com

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Eric Schulzke

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